martes, 27 de abril de 2010

NO ES EL FINAL 2

No es el Final 2

Aunque hayas o estés atravesando un momento frustrante, agobiante o algo desesperante…

Quiero que sepas que no es el final, apenas comienzas la avanzada hacia la ruta trazada, hacia el sendero que Dios marcó. Puede que parezca inverosímil y que cansado de tanto luchar pienses que ya no tendrás fuerzas. Pero no desfallezcas que esto es solo una prueba. Pese a que sientas que vivir te está cansando demasiado, no dejes de luchar. Porque la espina tiene su rosa y cada ave encuentra su nido. Porque la oruga se convierte en mariposa. Porque el desierto tiene palmeras y la hormiga su casa con alimento. Sé que no es fácil tratar de seguirlo intentando porque se agotan las fuerzas y los ánimos decaen. De hecho es más fácil decirlo que hacerlo. Pero hay que poner en práctica las cosas que decimos que creemos.
Todos los días ocurren milagros y pasan cosas asombrosas.
Y hay tantos ejemplos de personas que aunque sintieron que la presión casi explotaba su corazones, pero pese a todos los factores negativos y cosas malas que estuvieran pasando a su alrededor, hubo algo que nunca dejaron de hacer… ellos lo intentaron una y otra vez. Persiguieron sus sueños y sus ideales porque creyeron que había un propósito con ellos.

Si ante la persecución de Saúl, David hubiera sucumbido, jamás hubiera logrado ser el rey de Israel. Si Bartimeo no hubiese clamado a voz en cuello y con gran insistencia: “¡Jesús hijo de David, ten misericordia de mí!”, jamás hubiera recibido la vista. Si Eliseo no hubiera atrapado el manto, no hubiera conseguido esa doble porción. Si la mujer con el flujo de sangre no se hubiera metido entre la multitud y hubiese tocado el manto de Jesús, no hubiera recibido su sanidad. Pero todos ellos y tantísimos más, caminaron la milla extra. No usaron como excusa su problema ni impedimento, de hecho su necesidad los acerco más a recibir aquello que buscaban. Todo por cuanto quieras alcanzar, hay que lucharlo. Si piensas que es el final, no estarás listo para los nuevos comienzos. No estarás receptivo para poder aprender lo que Dios quiere enseñarte a través de tu travesía por esta vida. Por tanto, refuerza tus lomos, se muy valiente, cíñete del poder de Dios y comienza a contar y a declarar en fe las bendiciones que estás por recibir.

Autora: Brendaliz Avilés

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lunes, 26 de abril de 2010

NO ES EL FINAL


NO ES EL FINAL

Hay tantos recuerdos que uno quisiera tener la facultad de borrar de la mente, de olvidarlos para siempre. Por ejemplo, aquella palabra con la que alguien te hirió profundamente, aquel comentario de un ser que amabas o aquella mano que no te extendieron en un momento en que lo necesitabas. El instante en que sentiste caer al piso la esperanza y que pensaste en que jamás podrías levantarte. La desilusión que sentiste cuando alguien en quien confiabas con todo tu corazón, te falló. El momento en que alguien te traicionó y te dejó caer de sus manos. Tal vez aquella escena conmovedora que nos tocó ver que le sucediera a alguien o a nosotros mismos.

Pero aunque quisiéramos borrar todos esos recuerdos, no es menos cierto que son experiencias de vida que nos hacen crecer. Que en muchas ocasiones nos hacen comprender el dolor que otros sienten y que nos hacen ser más humanos. Y si cada lágrima que personalmente yo he derramado, me hace ser mejor persona. Si por el dolor que me ha tocado experimentar, otro puede ser fortalecido y consolado, entonces pienso que ha valido la pena todo cuanto yo haya vivido aún cuando muchas veces se me haga difícil entenderlo.

No lo digo para que suene más bonito, lo expreso con corazón sincero. Porque pienso que nada pasa en este mundo por pura coincidencia o casualidad. Porque estoy convencida de que aunque sucedan cosas negativas y malas a nuestro alrededor, a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan para un bien. Que de algo negativo puede resultar algo positivo. Que cada espina tiene su rosa y cada laberinto su salida. También sé, que Dios no coloca ni permite cargas sobre nuestras vidas, sin antes confiar en que tendremos la suficiente fortaleza para luchar y salir adelante. Y que cuánto más grande la prueba, más grande será la victoria.

A veces cuando me paro frente a las personas ya sea porque tengo el privilegio de hablarles o de predicarles, siento una emoción bien grande dentro de mi corazón. El saber que muchas de esas experiencias que me ha tocado vivir y que no lograba entender han resultado para un bien donde yo puedo testificarles y decirles que cuando Dios está en tu vida todo es posible. Cada vez que tengo la oportunidad de abrazar a todas esas personas de ayudar a enjugar alguna lágrima que de sus ojos brota, puedo sentir ese amor tan inexplicable dentro de mi corazón. Me pareciera ver a Dios en cada uno de mis semejantes. En esa niña con el corazón roto, en ese joven preocupado o en ese rostro anciano y esperanzado en que algo mejor vendrá.

Pero aunque muchas veces uno quisiera borrar tantas cosas de su vida y de la mente, tenemos que ser realistas, literalmente no se pueden borrar. Pero esos obstáculos que a veces enfrentamos son la escalera que nos conduce al éxito, a no detenernos ni conformarnos con la mediocridad. Así mi querido lector que si estás pasando por un momento bien difícil en tu vida, te digo con toda sinceridad y desde lo profundo de mi alma que no te rindas. ¡Síguelo intentando! Al final algo bueno tendrá que salir en medio de tu dolor y prueba. Porque después de la lluvia sale un hermoso arco iris, porque al escalar la montaña se ve el panorama. Porque al final de todo nos espera una vida eterna y una corona incorruptible. No es el final, lograrás sobrevivir si te aferras con fuerzas a Dios y usas la fe como el motor que te impulse a seguir luchando.

Autora: Brendaliz Avilés

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domingo, 25 de abril de 2010

HAY QUE DAR RIENDA PARA SER DE BENDICIÓN

Hay Que Dar Rienda Para Ser de Bendición


En ocasiones, Dios ministra a nuestras vidas y dice que él hará cosas grandes a través de nosotros, si le permitimos que él nos utilice. Es entonces cuando nosotros nos preguntamos en nuestra mente finita: “¿Y cómo va a pasar eso? ¿Cómo lo va a hacer Dios?”
Miramos nuestras posibilidades y recursos y pensamos que es tan poco. Nos comparamos con otros y sentimos que no somos suficientes, que son muchas las cosas que nos faltan para lograr ser instrumentos de Dios. Quizás planeamos e imaginamos que Dios lo hará de determinada forma, lugar y tiempo.

Pero hace unos días meditaba en una palabra profética que Dios depositó sobre mi vida hace unos años. Dios nos habla de llegar al mundo e imaginamos un avión y puede ser que así sea. Pero no se nos ocurre pensar que llegaríamos al mundo a través de un medio como el Internet. Que tal vez una palabra depositada en una vida a la que podamos llegar, puede marcar la vida de generaciones. Que Dios puede usarnos como instrumentos para marcar la vida de alguien y esas personas tocadas por su poder, jamás serán las mismas.


Pero lo que Dios necesita de nosotros es el deseo y la disposición.
La entrega y la pasión, esa llama que avive nuestro interior y nos haga entrar en su presencia para descubrir esos hermosos secretos que están reservados para los que le buscan insistentemente en oración. Es necesario que echemos a un lado los temores, que desechemos los pensamientos negativos y nos pongamos en acción. Y la acción requiere movimiento. No podemos permanecer estáticos. Como dice un refrán: “si el agua se estanca, no podrá correr”. Tienes que dar rienda suelta y multiplicar esos dones que Dios puso en ti para beneficio de su reino. Haz lo que te venga a la mano hacer, no reprimas esa inquietud que hace mucho tiempo Dios ha puesto, hazle caso a esa inquietud de hacer lo que sabes que tienes que hacer. No entierres todo lo hermoso y valioso que Dios ha depositado en ti para que seas de bendición a otros. ¡Deja la duda, atrévete a moverte en la voluntad de Dios! Te aseguro que cuando obedeces a Dios pasaran muchas cosas, pero una de las mejores es que podrás ver su gloria de una manera impresionante. Verás también como el respalda el trabajo y multiplica lo que ha puesto en tus manos. ¡Anímate, ten fe y actúa!

Autora: Brendaliz Avilés

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sábado, 24 de abril de 2010

ESCOGER LA MEJOR OPCIÓN

ESCOGER LA MEJOR OPCIÓN

Definitivamente pienso que si estás receptivo al aprendizaje todos los días podrás aprender algo nuevo. Aquellos que desean recibir instrucción y sabiduría de Dios, tienen que tener los sentidos bien abiertos. Necesitamos un equilibrio para saber cuando hablar y cuando callar. Cuando escuchar y qué es lo que se nos está diciendo. Necesitamos más amor y mucha más tolerancia y paciencia. Es indispensable que los frutos del Espíritu Santo se manifiesten en nuestras vidas.
Vivimos en un mundo tan acelerado, andamos todos dando vueltas de un lado para el otro. Pero en medio de ese ajetreo y esa vida precipitada y llena de afanes, tenemos que escoger la mejor parte como María. Una parte que no nos puede ser quitada. En medio de un mundo en el que la crisis económica es la orden del día, en que la tasa de enfermedades, asesinatos, violencia y suicidios aumenta, también hay una gran hambre que necesita ser saciada, hay un vacío que solo puede llenar Dios cuando se le permite entrada y se aloja en el corazón del hombre.
No sé si es que mucha gente no lo percibe o se dan cuenta, pero muchas veces profesan a Dios con sus labios, pero lo niegan con sus actitudes o acciones. Este es un punto que debemos analizar seriamente y tomar conciencia. Es nuestro testimonio y nuestra vida quien les hablará a los demás de quiénes somos nosotros realmente. Por ello Pablo decía que somos cartas abiertas. De alguna manera los demás tienen que leer nuestras vidas y oler la fragancia de Dios en nosotros.
Hoy más que nunca nuestra fe tiene que estar cimentada en el fundamento que es Cristo. Hoy más que ayer necesitamos establecer bases sólidas en la Palabra de Dios. No nos podemos conformar con ingerir la leche espiritual, necesitamos la vianda. Necesitamos saber dónde estamos parados y estar conscientes de hacia dónde nos dirigimos. No nos podemos contentar con mirar a Jesús desde un árbol, es necesario que él entre en nuestra casa y se adueñe de nuestras vidas. Necesitamos establecer un vínculo fuerte con nuestro Creador y ese lazo se estrecha cuando hablamos en oración y meditamos en él. No es tiempo de conformarnos con tocar solamente el borde de sus vestiduras, precisamos de postrarnos a sus pies, llenarnos de su presencia y tocar completamente al único que nos puede ayudar a continuar hacia adelante. Al Dios que promete no una esperanza sin fin, sino un sinfín de esperanza. Necesitamos sumergirnos de la cabeza a los pies en sus aguas refrescantes. Solo a través de su presencia encontraremos lo que nuestros corazones necesitan.

Autora: Brendaliz Avilés
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jueves, 22 de abril de 2010

TÚ OPORTUNIDAD

TÚ OPORTUNIDAD

¡Es tu oportunidad! El momento que tanto habías esperado ha llegado. Hoy se abre la puerta que por tanto tiempo estuviste esperando. Nadie la puede cerrar, porque se ha abierto anchamente para que tú pases. Hoy te sientes inmensamente feliz, ahora entiendes por qué razón tuviste que esperar tanto, ahora tienes un conocimiento que antes ni te imaginabas. Sientes plenitud, esperanza y gozo, porque sabes que estás recibiendo el premio a tu esfuerzo. Porque aunque hubo momentos en que pensaste que tu fe decaería, te mantuviste firme, creíste que lo ibas a lograr.
Hoy tienes el chance de hacer justamente lo que en el pasado te veías haciendo. Ya no hay futuro, llegó tu presente para que comiences a hacer realidad tus sueños. Dios ha dispuesto este tiempo para que hagas todo lo que puedas. Hoy quieres rescatar el momento, atesorarlo por siempre. Porque sabes que es un momento irrepetible, porque el sabor de la victoria es agradable. Por tanto no te atemorices, comienza a caminar, atraviesa esa puerta que adentro te esperan cosas buenas y mejores. Dios te concede la oportunidad, te permite brillar. Haz la diferencia, convierte las cosas malas en buenas, pero sobre todo no dejes nunca de luchar.

Autora: Brendaliz Avilés

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martes, 20 de abril de 2010

EL DIA DE HOY

EL DÍA DE HOY…

“…Renueva nuestros días como al principio”. (Lamentaciones 5:21)

El día de hoy se me presenta como un regalo. Tengo el privilegio de respirar. No sé lo que este día me traerá, sin embargo sé que Dios está conmigo y me dará la fortaleza y la sabiduría para enfrentarlo. Quiero vivir mi presente sin afanarme por el futuro. Y solo recordar cosas de mi pasado para sonreír, para tomar con acierto buenas decisiones o para entender que si ya enfrenté cosas que me parecieron por algún momento difíciles de asumir y pude, también podré ahora.

Seguramente este día me traerá buenas cosas y también es posible que toquen a mi puerta algunos problemas para resolver, desilusiones que quiera añadirse a la lista o alguna tristeza que se quiera infiltrar. Pero todas estas cosas son parte de la vida y creo que a todos nos llegan. Es cierto también que a algunas personas el dolor llega en más proporciones que a otras y no intentaré contestar por qué razón esto pasa. Pero siempre he creído que nada ocurre sin que haya algún propósito escondido. Pienso que tal vez las personas que soportan más son las que tienen dentro de ellas la facultad y la fortaleza para enfrentar esos retos que la vida les presenta.

Reflexiono también en todas esas personas que tienen que enfrentar una enfermedad que los atemoriza o que les hace pensar que no podrán vivir lo suficiente para disfrutar de tantas cosas maravillosas. Aquellos que sienten que su corazón ya no quiere latir más, que están cansados de luchar, de intentar, de probar. Que buscan hacer las cosas bien y mientras más esfuerzos hacen por mejorar, más contradictorias les parece que salen las cosas. No puedo dejar de levantar una plegaria a Dios y pedirle que los guíe, ayude y fortalezca en medio del desierto que se encuentran atravesando. Porque es justamente a través de ese desierto que Dios moldeará y pulirá sus vidas para que reciban cosas mejores. Para que desarrollen ciertas cualidades, características y herramientas que les harán ser mejores.

Al pensar en el futuro a veces nos sentimos ansiosos, sin embargo, Dios dice que podemos estar confiados porque ÉL ES. Y si él es, tiene el control de todo y no permitirá que nos suceda algo, por más grande que parezca, sin darnos juntamente la salida. Nuestro futuro con él es demasiado brillante y esperanzador, aunque haya pronósticos y pasen cosas a nuestro alrededor que por momentos nos hagan pensar lo contrario. El día de hoy haré todo lo posible porque merezca la pena recordarlo. Trataré de ir más despacio para disfrutar de los detalles que a veces pierdo. El día de hoy quiero saborearlo, sacarle provecho al máximo, porque es irrepetible. Hoy es ese día en que desato el moño y me dispongo a amar con más intensidad, a escuchar con más atención, a tomar tiempo para compartir con los más que quiero. Hoy dejaré a un lado todos esos afanes que trae la vida y viviré.

Autora: Brendaliz Avilés

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lunes, 19 de abril de 2010

CON NECESIDAD DE DIOS

CON NECESIDAD DE DIOS


“Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. Entonces le dijo: Por esta palabra, vé; el demonio ha salido de tu hija”. (San Marcos 7: 28-29).

Con necesidad urgente de una intervención divina se acercó esta mujer a Jesús. Era preciso e importante que ella consiguiera que Jesús la escuchara y la ayudara en ese momento tan difícil que estaba atravesando. Su hija querida estaba siendo atormentada por demonios. Aparte de Jesús, nadie podía hacer nada, por eso ella tomó la decisión de allegarse ante el único que tenía la potestad de hacer el milagro que ella tanto necesitaba para su hija.

Todo el panorama era adverso. La agonía y el infierno que ha de haber estado viviendo ella no tenían comparación. Requería de la gracia de un hombre al que no conocía, necesitaba el favor del que había escuchado por doquier que hacía grandes milagros. Porque sucede que cuando una mujer se decide a hacer algo, no descansa hasta lograrlo. Cuánto más haría una madre amorosa y desesperada de ver a su hija siendo atormentada y poseída por huestes malignas. Así que emprendió su viaje revestida de una armadura invisible, pero poderosa: SU FE. Ella sabía que no podía llegar a su casa nuevamente sin recibir la liberación de su hija.

Esta mujer estaba dispuesta a entregarlo todo, a humillarse y si era necesario insistir. Ninguna palabra lograría que ella se rindiera. Así que fue donde el Maestro y se atrevió a pedirle la liberación del tormento que estaba atravesando su hija. ¿Pueden ustedes imaginarse su sorpresa cuando recibe la respuesta del Maestro? ¿Cuántas cosas pasarían por su mente en aquel momento en que se encontraba frente al Maestro? Pero ella no iba a perder su oportunidad, lo tenía que seguir intentando. Dios estaba probando su fe, quería ver de qué sería capaz ella, a que estaba dispuesta por recibir el milagro para su hija. Si era capaz de dejar su orgullo o sus conceptos a un lado para poder recibir el toque divino de él. Y es tan sabia la respuesta que está mujer le da, pero no solo contestó sabiamente, sino que supo tocar la fibra del corazón de Jesús. Porque para aquellos que tenemos una mascota, en este caso un perro, conocemos que le damos a comer de nuestras manos. Y que aún de las migajas ellos comen. El mismo Jesús, tuvo que testificar de la fe tan grande que tuvo esta mujer. Ella que provenía de tierra extranjera, que nada sabía de tener una relación con el Padre, demostraba al mundo que Dios podía allegarse y atender la necesidad de aquellos que con corazón humilde se acercan a él reconociendo que es el único que puede solucionar sus problemas.

¡Cuántas veces nos ha tocado hacer a nosotros como la mujer sirofenicia!
Pedir que Dios intervenga en nuestras vidas o en la de gente que amamos. ¡Cuántas veces tenemos que ser movidos por nuestras circunstancias para entender que él siempre tiene cuidado de nosotros! La necesidad llevó a esta mujer a conseguir lo que quería. Ella no se rindió, tampoco se indignó ante la respuesta de Jesús, ella se mantuvo firme, estaba resuelta a no regresar a su casa sin tener la seguridad de que Jesús haría algo por ella.
Y nosotros como esta mujer debemos tener necesidad de Dios siempre. No solo cuando llegan los momentos adversos, sino eternamente. Porque cuando podemos reconocer que sin él nuestras almas no son saciadas ni están completas, abrimos la puerta a que sucedan todos los días milagros “pequeños y grandes” en nuestras vidas.

Te invito a qué reflexiones sobre cuán grande es tu necesidad por Dios y a que estás dispuesto para hacerle saber que necesitas su presencia y su intervención continuamente en su vida.

Autora: Brendaliz Avilés

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MIS PLANES SON MEJORES QUE LOS TUYOS

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