Queridos Amigos y Hermanos:
¡Dios me los bendiga grandemente! Son las 12:37 de la madrugada y aunque estoy muy cansada, no puedo dejar de escribirles. Me es tan necesario insistir en recordarles que Dios está muy presente y cerca de ustedes. Puede que las circunstancias que estén atravesando les quieran hacer ver que él esta muy distante o que ni siquiera está pendiente de tus necesidades. Pero él está más cerca de lo que imaginas. Nadie nunca dijo que esto sería fácil, sin embargo lo tenemos a él. Y si lo tenemos a él, él se encarga de llenarlo todo. No hay nada que esté fuera de su alcance.
Si te sientes enfermo, recuerda que Dios es tu Sanador.
Si oprimido, él es tu consuelo y fortaleza.
Si necesitas provisión, Jehová es Jireh, tu fiel Proveedor.
Cuando todos te abandones, él sigue ahí siendo tu amigo fiel.
Cuando nada parezca tener sentido, él es tu roca fuerte.
Tú no eres un accidente, Dios ha permitido que existas por alguna razón.
Sé que parece fácil abandonar, desisitir, dejarlo todo y aparentemente no complicarse tanto la vida. Pero ese camino fácil no te conducirá a ninguna parte. Hay que hacer caminos andando. Dios deseo que sigas entonándole la canción de tu alma.
Él no quiere que abandones lo que ha puesto en tus manos para que realices.
No importa el cansancio, tienes que continuar, porque las fuerzas y el aliento vienen del Dios que habita los cielos.
No importa lo alta que parezca la montaña, si escalas poco a poco, llegarás a la cima.
Y cuando estés en la cima podrás ver todo lo que has pasado con asombro y orgullo, una satisfacción de saber que con la ayuda de Dios lograste aquello que en algún momento pensaste que no ibas a poder realizar.
Dios es quien capacita, él ha de proveer las herramientas y la sabiduría.
Ten un corazón dispuesto que de lo demás se encarga Dios.
Aunque el mundo piense que tú no lo lograrás, Dios piensa de ti cosas muy diferentes.
¿Te atreves a mirarte de la forma que él te ve?
Si Dios está presente, eso quiere decir sencillamente que él está ahí, que no se ausenta.
Creele, agarrate de sus promesas y camina.
Autora: Brendaliz Avilés
Para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/
¡Bienvenidos! Este lugar ha sido diseñado con el propósito de bendecir, dar una palabra que estimule, restaure y aliente tu corazón. Que encuentres un mensaje de ánimo o una palabra de amor para compartir con otros. ¡Dios los Bendiga! Pido al Señor que de alguna manera toque tu corazón a través de esta página.
jueves, 17 de septiembre de 2009
viernes, 11 de septiembre de 2009
LEVANTÉMONOS LAS MANOS PARA GANAR

Levantémonos Las Manos Para Ganar
Éxodo 17:8-16 registra la guerra del pueblo de Israel contra los amalecitas. Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. “Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada (versículos 11-13).
Dice un conocido refrán: “que en la unión está la fuerza”. A través de la Biblia Dios nos deja conocer la importancia que tiene para él la unidad y la armonía. Lo vital que es el compañerismo, las buenas relaciones y la unión de fuerzas para lograr objetivos, metas y propósitos. Por la fe y determinación de unos buenos amigos que subieron a un techo, y se movió a misericordia y realizó una sanidad en la vida de aquel hombre que estaba en cama. Jesús envío a sus discípulos a llevar la Gran Comisión de dos en dos. David fue guerrero y rey entre muchas cosas, él dejó todo preparado para la construcción del templo; su hijo Salomón fue el que tuvo la responsabilidad y el mandato de continuar el legado de su padre David y mandar a construir el templo.
Claramente la Biblia específica y dice: “que un reino dividido no prevalece”. Más aún, dice: “¿andarán dos juntos si no estuviesen de acuerdo? El salmista decía: “Mirad cuán bueno y cuán delicioso es, habitar los hermanos juntos y en armonía”. Si hay algo que Dios desea es que sintamos amor hacia nuestro prójimo. Que los amemos así como Él nos ama. En la cita bíblica que hemos utilizado el día de hoy observamos que para que Josué pudiera ganar la batalla contra Amalec, era necesario que Moisés tuviera sus manos levantadas. Las manos levantadas simbolizan la victoria que Dios daría a su pueblo.
Es responsabilidad y menester de cada creyente, mantener lazos estrechos de amistad con nuestros hermanos en la fe. Debemos estar alertas y percatarnos de cuando a uno de nuestros hermanos o amigos se le bajan los brazos por el cansancio. Porque todos en algún momento nos agotamos y debilitamos. Es entonces cuando necesitamos de un Aarón y Hur que sostengan nuestras manos. De alguien que nos ayude a atravesar el desierto, el dolor, la guerra, la incertidumbre, el valle de lágrimas o lo que sea que estemos experimentando.
Sostener es no dejar caer, es soportar y resistir. Es utilizar de mi fuerza para que la otra persona que necesita de mí no se rinda, desplome o derrumbe. Esta actitud a su vez nos trae firmeza y la firmeza nos ayuda a vencer y mantenernos enfocados en el blanco. Moisés pudo resistir y tener firmeza en sus manos hasta que salió el sol. Aquí el sol yo le daré la representación de ese momento en que llega la calma nuevamente la calma a nuestras vidas. Esos momentos en que la tormenta cesa. Ese tiempo en que recuperamos las fuerzas y energías porque hemos ganado una gran batalla agarrados de la mano de Dios. Cuando sale el sol nuevamente podemos caminar solos. Podemos volver a la normalidad, porque las aguas se aquietaron y porque alguien nos ayudó en el camino extendiéndonos su mano amiga.
Hoy te invito a reflexionar. Piensa en qué hermano o persona necesita que le sostengas las manos para poder vencer la guerra, para poder salir hacia adelante. ¿Quién necesita de tu ayuda por qué su cruz está siendo muy pesada y siente que no puede más con el dolor y el peso de sus problemas le está impidiendo caminar? Porque hasta Jesús de camino al Calvario, necesitó de la ayuda de un cirineo que le ayudara a cargar su cruz. Yo te invito a ser el que marca la diferencia, el que participa de la victoria de su hermano. A ser en que ama en todo tiempo y es más que un amigo en tiempo de aflicción.
Autora: Brendaliz Avilés
Escrito para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/
Éxodo 17:8-16 registra la guerra del pueblo de Israel contra los amalecitas. Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. “Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada (versículos 11-13).
Dice un conocido refrán: “que en la unión está la fuerza”. A través de la Biblia Dios nos deja conocer la importancia que tiene para él la unidad y la armonía. Lo vital que es el compañerismo, las buenas relaciones y la unión de fuerzas para lograr objetivos, metas y propósitos. Por la fe y determinación de unos buenos amigos que subieron a un techo, y se movió a misericordia y realizó una sanidad en la vida de aquel hombre que estaba en cama. Jesús envío a sus discípulos a llevar la Gran Comisión de dos en dos. David fue guerrero y rey entre muchas cosas, él dejó todo preparado para la construcción del templo; su hijo Salomón fue el que tuvo la responsabilidad y el mandato de continuar el legado de su padre David y mandar a construir el templo.
Claramente la Biblia específica y dice: “que un reino dividido no prevalece”. Más aún, dice: “¿andarán dos juntos si no estuviesen de acuerdo? El salmista decía: “Mirad cuán bueno y cuán delicioso es, habitar los hermanos juntos y en armonía”. Si hay algo que Dios desea es que sintamos amor hacia nuestro prójimo. Que los amemos así como Él nos ama. En la cita bíblica que hemos utilizado el día de hoy observamos que para que Josué pudiera ganar la batalla contra Amalec, era necesario que Moisés tuviera sus manos levantadas. Las manos levantadas simbolizan la victoria que Dios daría a su pueblo.
Es responsabilidad y menester de cada creyente, mantener lazos estrechos de amistad con nuestros hermanos en la fe. Debemos estar alertas y percatarnos de cuando a uno de nuestros hermanos o amigos se le bajan los brazos por el cansancio. Porque todos en algún momento nos agotamos y debilitamos. Es entonces cuando necesitamos de un Aarón y Hur que sostengan nuestras manos. De alguien que nos ayude a atravesar el desierto, el dolor, la guerra, la incertidumbre, el valle de lágrimas o lo que sea que estemos experimentando.
Sostener es no dejar caer, es soportar y resistir. Es utilizar de mi fuerza para que la otra persona que necesita de mí no se rinda, desplome o derrumbe. Esta actitud a su vez nos trae firmeza y la firmeza nos ayuda a vencer y mantenernos enfocados en el blanco. Moisés pudo resistir y tener firmeza en sus manos hasta que salió el sol. Aquí el sol yo le daré la representación de ese momento en que llega la calma nuevamente la calma a nuestras vidas. Esos momentos en que la tormenta cesa. Ese tiempo en que recuperamos las fuerzas y energías porque hemos ganado una gran batalla agarrados de la mano de Dios. Cuando sale el sol nuevamente podemos caminar solos. Podemos volver a la normalidad, porque las aguas se aquietaron y porque alguien nos ayudó en el camino extendiéndonos su mano amiga.
Hoy te invito a reflexionar. Piensa en qué hermano o persona necesita que le sostengas las manos para poder vencer la guerra, para poder salir hacia adelante. ¿Quién necesita de tu ayuda por qué su cruz está siendo muy pesada y siente que no puede más con el dolor y el peso de sus problemas le está impidiendo caminar? Porque hasta Jesús de camino al Calvario, necesitó de la ayuda de un cirineo que le ayudara a cargar su cruz. Yo te invito a ser el que marca la diferencia, el que participa de la victoria de su hermano. A ser en que ama en todo tiempo y es más que un amigo en tiempo de aflicción.
Autora: Brendaliz Avilés
Escrito para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Silencio

SILENCIO
“Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová”. Lamentaciones 3:26
A veces el silencio es la mejor respuesta que podemos dar ante palabras necias. Porque cuando decimos hablar sin tener nada bueno que decir, nos arriesgamos a cometer imprudencias de las que nos podemos arrepentir. Imprudencias que nos causaran problemas y nos harán sentir mal.
Hay quienes dicen que las palabras se las lleva el viento. Pero yo no estoy de acuerdo porque hay palabras que se graban en las mentes y en los corazones de quienes fueron depositadas. Palabras que pueden tomar vida y matar o asesinar los corazones de las personas con un veneno mortal. El silencio nos puede evitar muchos disgustos. Deberíamos callar y analizar más, antes de hablar sin control y sin sentido o coherencia.
El silencio puede alumbrar nuestro entendimiento, hacernos comprender algo que a primera instancia no lográbamos comprender. Por medio de él podemos experimentar la paz. La paz que aclara pensamientos, ideas y sentimientos. La paz que nos ayuda a renovarnos para poder continuar nuestros días. La paz que podemos transmitir a otros que la necesitan.
Podría haber un bullicio de gente charlando, pero cuando estás en silencio en medio de tantas personas, puedes aprender y absorber grandes lecciones. Callar te da el tiempo de observar. Por ejemplo, en el momento en que escribo esta reflexión son las 8:30 de la mañana y estoy en una oficina llena de personas que hablan sin parar. Otras no encuentran con quien conversar y como no toleran lo que su silencio quisiera platicarles, buscan su celular, miran el televisor, llenan palabragramas, etc.
Vivimos en un mundo demasiado acelerado. La televisión, el radio, la computadora, los teléfonos. Tantas cosas que existen para tratar de mantener nuestra mente ocupada. Pero yo te invito a encontrarte con el silencio del cual pueden provenir cosas positivas. Una conversación contigo mismo, que luego te llevará a una conversación profunda con Dios. No siempre estar en silencio es malo ni aburrido. El silencio nos ayuda autodescubrirnos y a reinventarnos.
Pero algo importante que desarrollamos a través del silencio es la paciencia. Porque mientras esperamos callados a que algo buena suceda o que los malos tiempos pasen, se va desarrollando nuestro carácter y experiencia. Estás cosas requieren de una gran paciencia y confianza. Confianza que nos da el saber que Dios va llevándonos de la mano en este transitar por la vida. Puede que hoy alguien necesite de tu silencio para poder ser escuchado y expresar las cosas que lleva dentro. Hoy quizás necesitas silencio ante esa vida acelerada que estás llevando últimamente o porque tal vez hablar mucho te está trayendo problemas con la gente que te rodea o amas.
Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/
“Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová”. Lamentaciones 3:26
A veces el silencio es la mejor respuesta que podemos dar ante palabras necias. Porque cuando decimos hablar sin tener nada bueno que decir, nos arriesgamos a cometer imprudencias de las que nos podemos arrepentir. Imprudencias que nos causaran problemas y nos harán sentir mal.
Hay quienes dicen que las palabras se las lleva el viento. Pero yo no estoy de acuerdo porque hay palabras que se graban en las mentes y en los corazones de quienes fueron depositadas. Palabras que pueden tomar vida y matar o asesinar los corazones de las personas con un veneno mortal. El silencio nos puede evitar muchos disgustos. Deberíamos callar y analizar más, antes de hablar sin control y sin sentido o coherencia.
El silencio puede alumbrar nuestro entendimiento, hacernos comprender algo que a primera instancia no lográbamos comprender. Por medio de él podemos experimentar la paz. La paz que aclara pensamientos, ideas y sentimientos. La paz que nos ayuda a renovarnos para poder continuar nuestros días. La paz que podemos transmitir a otros que la necesitan.
Podría haber un bullicio de gente charlando, pero cuando estás en silencio en medio de tantas personas, puedes aprender y absorber grandes lecciones. Callar te da el tiempo de observar. Por ejemplo, en el momento en que escribo esta reflexión son las 8:30 de la mañana y estoy en una oficina llena de personas que hablan sin parar. Otras no encuentran con quien conversar y como no toleran lo que su silencio quisiera platicarles, buscan su celular, miran el televisor, llenan palabragramas, etc.
Vivimos en un mundo demasiado acelerado. La televisión, el radio, la computadora, los teléfonos. Tantas cosas que existen para tratar de mantener nuestra mente ocupada. Pero yo te invito a encontrarte con el silencio del cual pueden provenir cosas positivas. Una conversación contigo mismo, que luego te llevará a una conversación profunda con Dios. No siempre estar en silencio es malo ni aburrido. El silencio nos ayuda autodescubrirnos y a reinventarnos.
Pero algo importante que desarrollamos a través del silencio es la paciencia. Porque mientras esperamos callados a que algo buena suceda o que los malos tiempos pasen, se va desarrollando nuestro carácter y experiencia. Estás cosas requieren de una gran paciencia y confianza. Confianza que nos da el saber que Dios va llevándonos de la mano en este transitar por la vida. Puede que hoy alguien necesite de tu silencio para poder ser escuchado y expresar las cosas que lleva dentro. Hoy quizás necesitas silencio ante esa vida acelerada que estás llevando últimamente o porque tal vez hablar mucho te está trayendo problemas con la gente que te rodea o amas.
Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/
BAJO EL REFLECTOR DE DIOS

Bajo el Reflector de Dios
"Los que miraron a él, fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados.” SALMOS 34:5
El diccionario en línea define la palabra reflector de la siguiente manera: “Que refleja, aparato de superficie lisa y brillante para reflejar los rayos luminosos. Foco luminoso de gran potencia”.
Cuando analizo la obra que el Espíritu Santo hace en nuestras vidas, el papel importante que juega dentro de la vida de cada creyente, puedo decir que parte de su trabajo consiste en ser un reflector en nuestras vidas. Ante su luz somos expuestos y examinados tal cual somos. Otros pueden creer conocernos perfectamente, pero solo Dios nos conoce exactamente.
La dirección del Espíritu Santo es imprescindible para nuestro progreso espiritual. Ante sus rayos x puedes ver con escrupulosidad, precisión y profundidad cada cosa que hay dentro de nosotros. Él es quien puede darnos el diagnostico mas fidedigno de las partes quebradas, rotas, lastimadas o que requieren de cuidados especiales y con urgencia porque no están funcionando bien.
Bajo la luz de Dios encontramos detalles que nos hacen descubrir aquellas cosas o detalles que nunca habíamos pensado que estaban impidiendo bendiciones o cosas buenas en nuestras vidas y también a través de él descubrimos nuestras fortalezas. Aquellas áreas, talentos y dones que no sabíamos que teníamos hasta que los llevamos a la práctica.
El Espíritu Santo es nuestro consolador, pero también es como nuestra conciencia. Nos hace sentir qué cosas están y cuáles no. Bajo el reflector de Dios descubrimos lo valiosos y amados que somos porque comenzamos a experimentar lo que es el amor desinteresado y desmedido que siempre procura nuestro bienestar. Si Dios es nuestro reflector, entonces nosotros tenemos que ser un reflejo hermoso de él. Tenemos que irradiar los frutos de su Santo Espíritu. Tenemos que emitir rayos y un fulgor que haga que otros sean atraídos de las tinieblas a la luz admirable de Cristo.
Tenemos que ser una manifestación de su amor, de su paz y benignidad. Tenemos entonces que poseer la mente de Cristo y esta se mostrará a través de nuestras palabras y acciones. Nuestro testimonio y práctica hablarán entonces de quién es Dios en nuestras vidas y qué lugar ocupa en nuestro corazón. Nosotros somos la expresión del amor. Él es el artista y nosotros su maravillosa obra de arte. Y las obras tienen el propósito de ser expuestas para que los demás puedan apreciar su belleza y propósito.
Ciertamente los que miraron al Señor fueron alumbrados y los que actualmente ven la luz y lo reciben en su corazón son transformados, convirtiéndose en rayos de sol que alumbran con su esplendor a este mundo y hacen que se vea la claridad del día y de la tarde. Quienes persiguen la luz de Cristo y logran que penetre en sus corazones no son avergonzados, porque sus rostros reflejan que él habita dentro de sus vidas. Es que bajo el reflector de Dios somos renovados, perfeccionados y embellecidos. Eso sin duda no tiene precio alguno con qué pagarse. Tenemos que ser una antorcha encendida que de luz a otras antorchas e ilumine al mundo en medio de la oscuridad.
Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/
"Los que miraron a él, fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados.” SALMOS 34:5
El diccionario en línea define la palabra reflector de la siguiente manera: “Que refleja, aparato de superficie lisa y brillante para reflejar los rayos luminosos. Foco luminoso de gran potencia”.
Cuando analizo la obra que el Espíritu Santo hace en nuestras vidas, el papel importante que juega dentro de la vida de cada creyente, puedo decir que parte de su trabajo consiste en ser un reflector en nuestras vidas. Ante su luz somos expuestos y examinados tal cual somos. Otros pueden creer conocernos perfectamente, pero solo Dios nos conoce exactamente.
La dirección del Espíritu Santo es imprescindible para nuestro progreso espiritual. Ante sus rayos x puedes ver con escrupulosidad, precisión y profundidad cada cosa que hay dentro de nosotros. Él es quien puede darnos el diagnostico mas fidedigno de las partes quebradas, rotas, lastimadas o que requieren de cuidados especiales y con urgencia porque no están funcionando bien.
Bajo la luz de Dios encontramos detalles que nos hacen descubrir aquellas cosas o detalles que nunca habíamos pensado que estaban impidiendo bendiciones o cosas buenas en nuestras vidas y también a través de él descubrimos nuestras fortalezas. Aquellas áreas, talentos y dones que no sabíamos que teníamos hasta que los llevamos a la práctica.
El Espíritu Santo es nuestro consolador, pero también es como nuestra conciencia. Nos hace sentir qué cosas están y cuáles no. Bajo el reflector de Dios descubrimos lo valiosos y amados que somos porque comenzamos a experimentar lo que es el amor desinteresado y desmedido que siempre procura nuestro bienestar. Si Dios es nuestro reflector, entonces nosotros tenemos que ser un reflejo hermoso de él. Tenemos que irradiar los frutos de su Santo Espíritu. Tenemos que emitir rayos y un fulgor que haga que otros sean atraídos de las tinieblas a la luz admirable de Cristo.
Tenemos que ser una manifestación de su amor, de su paz y benignidad. Tenemos entonces que poseer la mente de Cristo y esta se mostrará a través de nuestras palabras y acciones. Nuestro testimonio y práctica hablarán entonces de quién es Dios en nuestras vidas y qué lugar ocupa en nuestro corazón. Nosotros somos la expresión del amor. Él es el artista y nosotros su maravillosa obra de arte. Y las obras tienen el propósito de ser expuestas para que los demás puedan apreciar su belleza y propósito.
Ciertamente los que miraron al Señor fueron alumbrados y los que actualmente ven la luz y lo reciben en su corazón son transformados, convirtiéndose en rayos de sol que alumbran con su esplendor a este mundo y hacen que se vea la claridad del día y de la tarde. Quienes persiguen la luz de Cristo y logran que penetre en sus corazones no son avergonzados, porque sus rostros reflejan que él habita dentro de sus vidas. Es que bajo el reflector de Dios somos renovados, perfeccionados y embellecidos. Eso sin duda no tiene precio alguno con qué pagarse. Tenemos que ser una antorcha encendida que de luz a otras antorchas e ilumine al mundo en medio de la oscuridad.
Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/
¿QUÉ NECESITAS PARA ACTUAR?
¿Qué Necesitas Para Actuar?
¿Qué señales necesitas para comprender que Dios te quiere trabajando en su obra? ¿Cuántas razones necesitaras para realizar algo que te fue encomendado desde antes de tu nacimiento? ¿Necesitas alguna visitación sobrenatural del cielo para entender que fuiste elegido para marcar los tiempos y destinado para conquistar las alturas?
Si hay un sediento, ¡dale de beber! Y si algún hambriento, alimenta y sacia su hambre. Cuando veas al desnudo, vístelo y al descalzo cálzale los pies. Ser pregonero de las buenas nuevas es responsabilidad de cada cristiano apasionado. No esperes que alguien lo haga por ti. Porque no es tarea tan solo del pastor, misionero, cantante, evangelista o diácono.
Ser luz y llevar su palabra es nuestra encomienda. Inundar de amor a las almas es mandato divino. Haz lo que puedas, todo lo que este a tu alcance hacer. No tienes que ser extraordinario o una persona fuera de lo común, solo simplemente estar dispuesto y ser valiente.
No busques visitar un continente, cuando a tu lado vive gente que necesita que los alientes. No pretendas mover grandes masas, sin invadir antes, el corazón de los de tu casa. Vivimos soñando y queriendo hacer cosas grandes y no nos percatamos que en lo pequeños detalles y cuidados se marca la diferencia. Comienza con tareas pequeñas y de repente te encontrarás, respondiendo a los desafíos menos imaginados y grandes.
¿Quién te dijo que tú no podías ser un héroe de las huestes de Cristo? Ten fe y mucha iniciativa, pon manos a la obra. Recuerda que Dios se agrada de los humildes y de quienes siempre están dispuestos, sin importar cuán alto sea el precio. Es menester de todo aquel que quiera impactar al mundo, rendirse a los pies de Cristo, aceptar su llamado y actuar. Levántate que ya es el tiempo, no tardes más en ejecutar la acción y el llamamiento. La mies es mucha y los obreros pocos. Se tú el obrero que abre caminos para que otros pasen y conozcan a Dios.
Autora: Brendaliz Avilés
Para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/
¿Qué señales necesitas para comprender que Dios te quiere trabajando en su obra? ¿Cuántas razones necesitaras para realizar algo que te fue encomendado desde antes de tu nacimiento? ¿Necesitas alguna visitación sobrenatural del cielo para entender que fuiste elegido para marcar los tiempos y destinado para conquistar las alturas?
Si hay un sediento, ¡dale de beber! Y si algún hambriento, alimenta y sacia su hambre. Cuando veas al desnudo, vístelo y al descalzo cálzale los pies. Ser pregonero de las buenas nuevas es responsabilidad de cada cristiano apasionado. No esperes que alguien lo haga por ti. Porque no es tarea tan solo del pastor, misionero, cantante, evangelista o diácono.
Ser luz y llevar su palabra es nuestra encomienda. Inundar de amor a las almas es mandato divino. Haz lo que puedas, todo lo que este a tu alcance hacer. No tienes que ser extraordinario o una persona fuera de lo común, solo simplemente estar dispuesto y ser valiente.
No busques visitar un continente, cuando a tu lado vive gente que necesita que los alientes. No pretendas mover grandes masas, sin invadir antes, el corazón de los de tu casa. Vivimos soñando y queriendo hacer cosas grandes y no nos percatamos que en lo pequeños detalles y cuidados se marca la diferencia. Comienza con tareas pequeñas y de repente te encontrarás, respondiendo a los desafíos menos imaginados y grandes.
¿Quién te dijo que tú no podías ser un héroe de las huestes de Cristo? Ten fe y mucha iniciativa, pon manos a la obra. Recuerda que Dios se agrada de los humildes y de quienes siempre están dispuestos, sin importar cuán alto sea el precio. Es menester de todo aquel que quiera impactar al mundo, rendirse a los pies de Cristo, aceptar su llamado y actuar. Levántate que ya es el tiempo, no tardes más en ejecutar la acción y el llamamiento. La mies es mucha y los obreros pocos. Se tú el obrero que abre caminos para que otros pasen y conozcan a Dios.
Autora: Brendaliz Avilés
Para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/
viernes, 4 de septiembre de 2009
PARA ANIMARTE EN MEDIO DE LA ARDUA LUCHA
Para Animarte en Medio de la Ardua Lucha
Cuando el peso de las cargas parezca insostenible,
y tus pensamientos quieran limitar tu ampliada visión.
Cuando al tocar las puertas, pareciera que todas se cierran.
Recuerda que Dios sigue teniendo el control de todo en tu vida.
Cuando fatigado o afligido quieras rendirte…
Recuerda que Dios piensa que tú puedes enfrentar esa responsabilidad
y salir airoso con gran victoria de ese reto.
Cuando la esperanza quiera desaparecer, persiste.
Porque la fe es esa voluntad que te ayuda a continuar aferrado,
aún cuando quisieras soltarte de todo cuanto has querido y creído.
Porque te ayuda a proseguir encaminado hacia la meta.
y te mantiene aún casi sin fuerzas, pero guerreando.
Cuando meditando en tus deberes y responsabilidades,
te angusties queriendo estallar porque el peso parezca doblegarte y sientas que vas a enloquecer o perder la razón.
Dios promete que ha de darte la cordura y la serenidad para que camines en libertad y puedas desafiar los vientos de adversidad.
No permitas que tu corazón se turbe.
No dejes que las tinieblas penetren en tu interior para dañar el panorama.
No te intimides a causa de los comentarios o palabras que algunos lanzan como espada tratando de destruirte.
Considera que de todas las perlas, tú eres la más hermosa.
Dios no desampara ni abandona a sus criaturas.
Aunque la lucha parezca cruel, tú vas a poder vencer.
Agárrate fuerte de Su mano y no tornes tu mirada atrás.
Deja que el tiempo apacigüe la mar embravecida,
Dios puede la tormenta calmar, los vientos contrarios se tranquilizaran.
No renuncies a un paso de la tierra prometida.
Si te has esforzado tanto, no es el momento de bajar la guardia.
Camina la milla extra, el esfuerzo y el empeño tarde o temprano,
rinden sus frutos. ¡Camina, no te detengas!
Avanza con paso lento pero certero.
Eleva tu mirada al cielo, contempla la altura de la montaña.
Mira al sol brillando en su esplendor, considera las estrellas
cumpliendo su misión en medio de la noche cubriendo el firmamento.
No te concentres en la espina que tiene la rosa,
ni veas las piedras como obstáculos para impedirte el paso.
Demuéstrate a ti mismo que eres más fuerte de lo que piensas.
No por tu potencia, sino con el apoyo de Dios.
El alpinista llega a la cima, luego de escalar la montaña.
El oro es purificado tras un fuerte trabajo en el fuego.
Nadie nunca dijo que la vida sería fácil, pero sin temor a dudar,
quien nunca se rinde algo ha de ganar.
Autora: Brendaliz Avilés
Para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/
Cuando el peso de las cargas parezca insostenible,
y tus pensamientos quieran limitar tu ampliada visión.
Cuando al tocar las puertas, pareciera que todas se cierran.
Recuerda que Dios sigue teniendo el control de todo en tu vida.
Cuando fatigado o afligido quieras rendirte…
Recuerda que Dios piensa que tú puedes enfrentar esa responsabilidad
y salir airoso con gran victoria de ese reto.
Cuando la esperanza quiera desaparecer, persiste.
Porque la fe es esa voluntad que te ayuda a continuar aferrado,
aún cuando quisieras soltarte de todo cuanto has querido y creído.
Porque te ayuda a proseguir encaminado hacia la meta.
y te mantiene aún casi sin fuerzas, pero guerreando.
Cuando meditando en tus deberes y responsabilidades,
te angusties queriendo estallar porque el peso parezca doblegarte y sientas que vas a enloquecer o perder la razón.
Dios promete que ha de darte la cordura y la serenidad para que camines en libertad y puedas desafiar los vientos de adversidad.
No permitas que tu corazón se turbe.
No dejes que las tinieblas penetren en tu interior para dañar el panorama.
No te intimides a causa de los comentarios o palabras que algunos lanzan como espada tratando de destruirte.
Considera que de todas las perlas, tú eres la más hermosa.
Dios no desampara ni abandona a sus criaturas.
Aunque la lucha parezca cruel, tú vas a poder vencer.
Agárrate fuerte de Su mano y no tornes tu mirada atrás.
Deja que el tiempo apacigüe la mar embravecida,
Dios puede la tormenta calmar, los vientos contrarios se tranquilizaran.
No renuncies a un paso de la tierra prometida.
Si te has esforzado tanto, no es el momento de bajar la guardia.
Camina la milla extra, el esfuerzo y el empeño tarde o temprano,
rinden sus frutos. ¡Camina, no te detengas!
Avanza con paso lento pero certero.
Eleva tu mirada al cielo, contempla la altura de la montaña.
Mira al sol brillando en su esplendor, considera las estrellas
cumpliendo su misión en medio de la noche cubriendo el firmamento.
No te concentres en la espina que tiene la rosa,
ni veas las piedras como obstáculos para impedirte el paso.
Demuéstrate a ti mismo que eres más fuerte de lo que piensas.
No por tu potencia, sino con el apoyo de Dios.
El alpinista llega a la cima, luego de escalar la montaña.
El oro es purificado tras un fuerte trabajo en el fuego.
Nadie nunca dijo que la vida sería fácil, pero sin temor a dudar,
quien nunca se rinde algo ha de ganar.
Autora: Brendaliz Avilés
Para: http://escritosdelsilencio.blogspot.com/
jueves, 3 de septiembre de 2009
¿IRÁS A DONDE TE ENVÍE, HARÁS LO QUE YO TE MANDE, DIRÁS LO QUE YO QUIERO QUE DIGAS?
¿Irás a donde te envíe, harás lo que yo te mande, dirás lo que quiero que digas?
Muchas veces le decimos a Dios que iremos a donde él nos mandé, que diremos lo que él quiera que digamos y que haremos lo que él quiera que hagamos. Sin embargo, ¿cuántas veces somos probados al tener que demostrarlo y actuamos de forma contraria?
Meditaba por ejemplo en la historia del profeta Jonás. Cuando Dios le da la orden de que vaya y de un mensaje a Nínive, él tenía sus razones muy personales para no querer ir. Poseía desde el plano histórico y cultural buenos argumentos para tratar de convencer a Dios de que no lo enviara allá. Pero la mente de Dios es demasiado diferente a la nuestra. Jonás trató por sus propios medios de escapar a Tarsis. Pero cuando Dios dispone a alguien para que cumpla con una misión o mandato, es mejor responder, porque nadie se le escapa. Podrá el hombre hacer miles de intentos por desviarse o ignorar lo que tiene que hacer. Hasta que cansado por querer hacer las cosas a su manera, termine rendido y postrado a sus pies.
Saulo estaba muy concentrado y enfocado en realizar sus propios planes. Creía que sus ideales eran correctos y su lucha necesaria y justa. Hasta que un día de camino hacia Damasco se encontró con el Dios que lo había creado y diseñado para hacer de él un instrumento útil, especial y un canal de bendición. Pablo tuvo una transformación tan profunda y real que ya no volvió a ser el de antes, hasta su nombre fue cambiado. Es que cuando Dios nos impacta, nuestra manera de pensar es reformada, somos instruidos y atraídos hacia su voluntad. Nuestra conducta es modificada a través del poder de su amor y su corrección.
Pedro con toda buena intención quiso defender a Jesús. Un momento de desesperación y angustia le hizo perder su autocontrol. Él quiso tomar la justicia en sus manos. Es entonces cuando vemos el cuadro del impulsivo Pedro cortando la oreja del soldado Marco. Tanto tiempo con el Maestro no le bastó para entender que aquellos momentos dolorosos y difíciles eran necesarios para que se cumpliera el plan redentor de Jesucristo en la cruz. “Yo nunca te negaré”- le había dicho a su amigo Jesús. Sin embargo, aturdido y temiendo por su vida, negó al Señor no sólo una vez, sino tres. Es que en ocasiones actuamos de forma tan contradictoria que hasta nosotros mismos nos sorprendemos. No logramos entender por qué si queremos actuar de una manera, actuamos de la otra.
Pablo decía que el espíritu estaba presto y dispuesto, más la carne no y a toda costa quería impedir la búsqueda de las cosas espirituales. Tenemos una lucha continua que enfrentar entre los deseos de la carne y los deseos del espíritu. No nos podemos rendir por más difícil que nos parezca la lucha. La Biblia dice en Eclesiastés 5:4-6, “Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?”.
Siempre he considerado que nuestra palabra como creyentes y como personas con dignidad e integridad tiene que ser vertical y fiel. Debemos cumplir con nuestros compromisos y con nuestra palabra. Y si cumplimos con nuestros compromisos y deberes sociales, familiares y terrenales, ¡cuánto más tenemos que ser fieles en cumplir lo que a Dios prometemos que ha sido tan bueno con nosotros! A ese que nos hace tanto bien y nunca se ha apartado de nosotros. A Dios que nos ha acompañado en buenas y malas.
Hoy la invitación y el llamado es para que actúes con lealtad y a ejerzas aquello que has prometido con prontitud y diligencia. Verás que tu vida será llena de bendición que viene de lo alto. Me parece escuchar las siguientes palabras, si somos fieles, que un día Dios nos dirá: “buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”.
Autora: Brendaliz Avilés
Muchas veces le decimos a Dios que iremos a donde él nos mandé, que diremos lo que él quiera que digamos y que haremos lo que él quiera que hagamos. Sin embargo, ¿cuántas veces somos probados al tener que demostrarlo y actuamos de forma contraria?
Meditaba por ejemplo en la historia del profeta Jonás. Cuando Dios le da la orden de que vaya y de un mensaje a Nínive, él tenía sus razones muy personales para no querer ir. Poseía desde el plano histórico y cultural buenos argumentos para tratar de convencer a Dios de que no lo enviara allá. Pero la mente de Dios es demasiado diferente a la nuestra. Jonás trató por sus propios medios de escapar a Tarsis. Pero cuando Dios dispone a alguien para que cumpla con una misión o mandato, es mejor responder, porque nadie se le escapa. Podrá el hombre hacer miles de intentos por desviarse o ignorar lo que tiene que hacer. Hasta que cansado por querer hacer las cosas a su manera, termine rendido y postrado a sus pies.
Saulo estaba muy concentrado y enfocado en realizar sus propios planes. Creía que sus ideales eran correctos y su lucha necesaria y justa. Hasta que un día de camino hacia Damasco se encontró con el Dios que lo había creado y diseñado para hacer de él un instrumento útil, especial y un canal de bendición. Pablo tuvo una transformación tan profunda y real que ya no volvió a ser el de antes, hasta su nombre fue cambiado. Es que cuando Dios nos impacta, nuestra manera de pensar es reformada, somos instruidos y atraídos hacia su voluntad. Nuestra conducta es modificada a través del poder de su amor y su corrección.
Pedro con toda buena intención quiso defender a Jesús. Un momento de desesperación y angustia le hizo perder su autocontrol. Él quiso tomar la justicia en sus manos. Es entonces cuando vemos el cuadro del impulsivo Pedro cortando la oreja del soldado Marco. Tanto tiempo con el Maestro no le bastó para entender que aquellos momentos dolorosos y difíciles eran necesarios para que se cumpliera el plan redentor de Jesucristo en la cruz. “Yo nunca te negaré”- le había dicho a su amigo Jesús. Sin embargo, aturdido y temiendo por su vida, negó al Señor no sólo una vez, sino tres. Es que en ocasiones actuamos de forma tan contradictoria que hasta nosotros mismos nos sorprendemos. No logramos entender por qué si queremos actuar de una manera, actuamos de la otra.
Pablo decía que el espíritu estaba presto y dispuesto, más la carne no y a toda costa quería impedir la búsqueda de las cosas espirituales. Tenemos una lucha continua que enfrentar entre los deseos de la carne y los deseos del espíritu. No nos podemos rendir por más difícil que nos parezca la lucha. La Biblia dice en Eclesiastés 5:4-6, “Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?”.
Siempre he considerado que nuestra palabra como creyentes y como personas con dignidad e integridad tiene que ser vertical y fiel. Debemos cumplir con nuestros compromisos y con nuestra palabra. Y si cumplimos con nuestros compromisos y deberes sociales, familiares y terrenales, ¡cuánto más tenemos que ser fieles en cumplir lo que a Dios prometemos que ha sido tan bueno con nosotros! A ese que nos hace tanto bien y nunca se ha apartado de nosotros. A Dios que nos ha acompañado en buenas y malas.
Hoy la invitación y el llamado es para que actúes con lealtad y a ejerzas aquello que has prometido con prontitud y diligencia. Verás que tu vida será llena de bendición que viene de lo alto. Me parece escuchar las siguientes palabras, si somos fieles, que un día Dios nos dirá: “buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”.
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