Tú Eres...
Tu eres la respueta a la oración de alguien que clama desesperado que lo auxilien.
¡Eres el reflejo de Dios aquí en la tierra!
Eres los pies, las manos, la boca, los oídos y el corazón de Dios.
Hay alguien en el mundo que ora porque tú seas enviado para salvación de muchos.
Dios necesita de tu disposición y entrega para esta gran comisión.
Tú eres el lápiz que Dios quiere usar para escribir de su amor y de sus propósitos en la vida de otros que andan confundidos.
Eres la toalla que alguien a punto de rendirse o morir necesita, para que le recuerden que aún no ha terminado su tiempo. Que Dios les puede dar una nueva oportunidad.
Eres el pañuelo que Dios usará para enjugar las lágrimas de corazones tristes, desolados, vacíos y en desesperación que necesitan ser consolados.
Tú eres la bandita o curita que puede cubrir y vendar el corazón de alguien que ha sido herido o lastimado.
Dios te ha dotado con un botiquín de primeros auxilios mediante su gracia, Él te ha llenado de frutos para que puedas socorrer, asistir y ayudar a otros.
Tú eres un portador de esperanzas, de fe y de sueños.
Eres un sembrador de la palabra de Dios que es la que da vida, renueva, cambia y transforma.
Tú eres la aguja y el hilo con el cual Dios cose las vidas rotas que el enemigo ha tratado de destruír.
Eres el aceite que derrama la unción del poderoso Dios.
La aspirina y la vitamina que puede mitigar el dolor y dar aliento a aquel agobiado y desesperado que siente que no habrá remedio para la enfermedad que carga su oprimido corazón y espíritu.
Eres el antiséptico y desinfectante para un mundo contaminado de pecado.
Tú eres la sal que Dios colocó en este mundo con el propósito de dar sabor.
¡Tienes que preservarte aún cuando las presiones del mundo intenten corromperte, no te puedes contarminar!
Eres la semilla fértil que con Dios como su centro dará frutos para que otros puedan comer o sombra para que otros puedan cobijarse.
Tú eres el milagro, el recipiente, el instrumento de bendición que Dios reclutó para que anunciará y llevará salvación por doquiera que camines y vayas.
Autora: Brendaliz Avilés
¡Bienvenidos! Este lugar ha sido diseñado con el propósito de bendecir, dar una palabra que estimule, restaure y aliente tu corazón. Que encuentres un mensaje de ánimo o una palabra de amor para compartir con otros. ¡Dios los Bendiga! Pido al Señor que de alguna manera toque tu corazón a través de esta página.
martes, 25 de julio de 2017
lunes, 24 de julio de 2017
El peor día de mi vida
EL PEOR DÍA DE MI VIDA...
A lo largo de mi vida han habido muchos días a los que he considerado como "el peor día de mi vida". Días en los que me he enterado de muertes de seres amados, enfermedades a personas demasiado valiosas y queridas en mi vida. Episodios donde he sido traicionada, humillada, avergonzada o vituperada. En momentos así he querido que la tierra me trague y me he cuestionado seriamente el sentido y propósito de mi vida.
Hubo un día por ejemplo en el que después de hacer una fila inmensa para matricularme en la universidad, justo cuando me tocaba el turno, me anunciaron que tendría que regresar al otro día porque tenían que cerrar. Recuerdo que muy frustrada le dije a mis padres: "ahora solo falta que venga una paloma y haga su gracia sobre mí". No había terminado de decirlo cuando una paloma posó su gracia sobre mí.
He sentido un manto negro cubrirme cuando me han anunciado la muerte de seres queridos demasiados valiosos en mi vida. Mi cielo se ha tornado gris ante el anuncio de enfermedades de amigos, seres queridos y familiares. Un día que jamás olvidaré fue cuando mi padre me anunció que tenía cáncer. Aun puedo experimentar el sentimiento que me embargó, la sombra en la que sentí que el día se convirtió. Recuerdo esos momentos cuando otras personas queridas me han hablado de enfermedades que han tocado sus vidas.
He podido sentir días frustrantes y malos al enfrentar injusticias, recibir traiciones, sentir la burla, enfrentar humillaciones o escarnio. Cuando me sucede he podido sentirlas y pensarlas como "el peor de mi vida". Pero tras una larga meditación he reflexionado lo siguiente...
El peor de mi vida es aquel en que queriendo hacer las cosas a mi manera me he alejado de la voluntad de mi Dios. Aquellos en que lo he desobedecido y he querido hacer las cosas a mí manera para luego derramar lágrimas de arrepentimiento, porque he tenido que aceptar que las cosas hubieran salido mejor si yo hubiera esperado en él. Esos días en que no comprendiendo que los planes que Dios tiene para mi vida son mejor que los míos, me he salido de sus manos y he querido escapar de su gracia. Esos en los que me he sentido verdaderamente fracasada y lejos de su corazón. Cuando pienso que mis oraciones no han traspasado el techo porque sin querer lo he herido a él o a uno de mis semejantes. El peor día de mi vida puede ser aquel en el que he caído en las garras del pecado y he sentido que ya nunca más voy a poder levantarme.
Afortunadamente cuando he sentido vivir los peores días de mi vida... Dios siempre ha estado ahí, no se ha apartado ni un solo instante. Ha permanecido fiel e incondicional demostrándome que él es la mejor decisión que he podido tomar a pesar de mis muchos fallos y tropiezos. Ha sido mi paraguas cuando hay lluvia, consolador de mis noches más oscuras. Abrigo cuando el frío entumece los huesos de mi carne y el alma se siente solitaria. Los latidos de mi corazón palpitan por aquel que entregó su vida por mí. Mi luz, mi camino, auxilio, libertador, redentor, sol de mi existencia, en resumidas cuentas, mi todo.
El recuerdo de los que he considerado como "peores días de mi vida" desvanece ante su amor y poderío. Porque su ayuda ha sido mi sostén y mi fuerza. Los peores días de mi vida vendrían y los consideraría eternos sin la presencia de Dios en mí existencia.
AUTORA: BRENDALIZ AVILÉS
A lo largo de mi vida han habido muchos días a los que he considerado como "el peor día de mi vida". Días en los que me he enterado de muertes de seres amados, enfermedades a personas demasiado valiosas y queridas en mi vida. Episodios donde he sido traicionada, humillada, avergonzada o vituperada. En momentos así he querido que la tierra me trague y me he cuestionado seriamente el sentido y propósito de mi vida.
Hubo un día por ejemplo en el que después de hacer una fila inmensa para matricularme en la universidad, justo cuando me tocaba el turno, me anunciaron que tendría que regresar al otro día porque tenían que cerrar. Recuerdo que muy frustrada le dije a mis padres: "ahora solo falta que venga una paloma y haga su gracia sobre mí". No había terminado de decirlo cuando una paloma posó su gracia sobre mí.
He sentido un manto negro cubrirme cuando me han anunciado la muerte de seres queridos demasiados valiosos en mi vida. Mi cielo se ha tornado gris ante el anuncio de enfermedades de amigos, seres queridos y familiares. Un día que jamás olvidaré fue cuando mi padre me anunció que tenía cáncer. Aun puedo experimentar el sentimiento que me embargó, la sombra en la que sentí que el día se convirtió. Recuerdo esos momentos cuando otras personas queridas me han hablado de enfermedades que han tocado sus vidas.
He podido sentir días frustrantes y malos al enfrentar injusticias, recibir traiciones, sentir la burla, enfrentar humillaciones o escarnio. Cuando me sucede he podido sentirlas y pensarlas como "el peor de mi vida". Pero tras una larga meditación he reflexionado lo siguiente...
El peor de mi vida es aquel en que queriendo hacer las cosas a mi manera me he alejado de la voluntad de mi Dios. Aquellos en que lo he desobedecido y he querido hacer las cosas a mí manera para luego derramar lágrimas de arrepentimiento, porque he tenido que aceptar que las cosas hubieran salido mejor si yo hubiera esperado en él. Esos días en que no comprendiendo que los planes que Dios tiene para mi vida son mejor que los míos, me he salido de sus manos y he querido escapar de su gracia. Esos en los que me he sentido verdaderamente fracasada y lejos de su corazón. Cuando pienso que mis oraciones no han traspasado el techo porque sin querer lo he herido a él o a uno de mis semejantes. El peor día de mi vida puede ser aquel en el que he caído en las garras del pecado y he sentido que ya nunca más voy a poder levantarme.
Afortunadamente cuando he sentido vivir los peores días de mi vida... Dios siempre ha estado ahí, no se ha apartado ni un solo instante. Ha permanecido fiel e incondicional demostrándome que él es la mejor decisión que he podido tomar a pesar de mis muchos fallos y tropiezos. Ha sido mi paraguas cuando hay lluvia, consolador de mis noches más oscuras. Abrigo cuando el frío entumece los huesos de mi carne y el alma se siente solitaria. Los latidos de mi corazón palpitan por aquel que entregó su vida por mí. Mi luz, mi camino, auxilio, libertador, redentor, sol de mi existencia, en resumidas cuentas, mi todo.
El recuerdo de los que he considerado como "peores días de mi vida" desvanece ante su amor y poderío. Porque su ayuda ha sido mi sostén y mi fuerza. Los peores días de mi vida vendrían y los consideraría eternos sin la presencia de Dios en mí existencia.
AUTORA: BRENDALIZ AVILÉS
Él conoce...
Él conoce tus suspiros y tus pensamientos no le son ocultos. Examina tu corazón, lo escudriña minuciosamente con ternura. Él sabe bien de tus luchas y frustraciones. Del cansancio que en ocasiones sientes. Cuando el desaliento llega, su gracia se eleva y te sostiene para que puedas continuar. Él sabe de tus fallos, de aquellas cosas que te duelen. ¡Quién mejor que Dios para comprender tus sentimientos! Tu silencio es interpretado por el corazón de Dios. Cuando la senda que atraviesas es estrecha. Cuando la montaña a subir es alta y parece inalcanzable. Cuando el desierto es árido y sientes que careces de fuerzas y motivación para atravesarlo. Cuando la sed que tienes clama por ser mitigada y parece que las fuentes y los manantiales se secaron... Ansioso te preguntas de dónde podrá botar el agua. Dios es el manantial de agua viva que se hace presente para saciar tu sed. Cuando todos desaparecen o parecen ausentarse, Dios sigue al cuidado y al pendiente de ti para que entiendas que no estás solo. Tus necesidades son cubiertas por Jehová Jireh. Tu proveedor satisface aquello que necesites. Tu sanador camina contigo cuando el valle parece tenebroso, angustioso y de muerte. Él te vivifica, renueva y restaura. Cuando la tormenta es fuerte y braman los mares Dios sigue siendo tu perfecta paz. Y esa paz te sostiene al tener la certeza y confianza de saber que estás a salvo y en las mejores manos.
Autora: Brendaliz Avilés
martes, 23 de mayo de 2017
Llamadas para este tiempo
Tiempo es el periodo determinado durante el que se
realiza una acción o se desarrolla un acontecimiento.
El tiempo es lo que va transcurriendo mientras
respiras, percibes, sientes y amas.
Pero, ¿has pensado mujer en lo valiosa que es tu
vida? Fuiste diseñada por Dios en el vientre de
tu madre y mucho antes de que alguien pensara
en ti, ya Dios te había entretejido con propósitos
eternos y determinados.
Alguien a quien se le llama, es alguien a quien se le
solicita algo. ¿Puedes escuchar su voz?
Es una voz que te susurra dulcemente pero con
urgencia la importancia de que escuches Su
llamado, lo atiendas y lo obedezcas.
Dios no se equivoca cuando escoge, él sabe
exactamente en que puedes ser útil.
Hoy más que nunca es urgente que te armes de
valor y comiences a usar los dones, talentos,
destrezas y habilidades que el Señor depositó en ti.
Tus manos, tu empeño, dedicación y esfuerzo pueden
lograr mucho cuando decides decir: ¡Sí Señor lo haré!
Un corazón dispuesto y sujeto a la obedicencia de Dios
puede desencadenar maravillosos milagros.
Cuando caminas en la seguridad y confianza de que es
Dios quien va delante de ti tu servicio
y devoción provocaran que ambientes cambien.
Mujer, tú eres una semilla sembrada para dar
fruto. El tiempo es hoy la oportunidad es ahora.
¡Hoy y no mañana! ¡Ahora y no después!
Que el reloj no se detiene.
La vida avanza y tienes una misión,
un trabajo que cumplir.
Un sueño que realizar.
Eres llamada a crecer, expandirte, multiplicarte.
Eres llamada a servir, dar, entregar de aquello que
por gracia has recibido. Eres llamada para que
trasciendas y te ensanches.
Si estás con vida es porque a Dios le ha placido
que en este tiempo marques a los que te rodeen,
para que influencies a una generación. Para que
soples vida e ilumines las vidas de otros.
¡Mujer avanza! ¡Este preciso momento es tu tiempo!
Autora: Brendaliz Avilés
Hombres así...
Llevo semanas pensando cómo debería escribir y volcar este contenido que siento en mi corazón. A veces este mundo puede ser cruel, es cierto, pero también existen muchas personas que hacen de este mundo un lugar, una estadía mejor. Mujer, chica, tú que tal vez te encuentres decepcionada en el amor, a ti que tal vez han roto tu corazón y piensas que todos los hombres son iguales... Debo decir: ¡Cuidado con las generalizaciones, porque no todos los hombres son iguales! Soy una mujer soltera, aun así puedo decir quedan hombres buenos en este mundo. Chicas o mujeres que están esperando por esa persona que sacuda su corazón y lo haga palpitar diferente. He tenido la oportunidad de ver y conocer a chicos a los que se les puede llamar hombres. Íntegros, con corazones sencillos, trabajadores, detallistas, que se preocupan por el bienestar de otras personas. Hombres que a pesar de días difíciles se levantan a trabajar y luchar por los sueños que desean alcanzar. Hombres imperfectos que cometen errores y aun así intentan rectificar. Jóvenes que aún se conservan puros esperando a que llegue una mujer que los sepa valorar por quienes son ellos en su esencia y no por lo que puedan tener. Que cuidan, defienden y valoran los sentimientos de una mujer. Los he visto con mis propios ojos proteger y defender la integridad de chicas, sin que estas ni siquiera lo sepan. Todavía existen hombres que regalan flores, escriben cartas. que piden a Dios en oración por una mujer con la que puedan unir sus vidas y cumplir el propósito de Dios para con ellos.
No te enfoques solo en una apariencia, porque después de muchos años te darás cuenta que lo más importante es no tener arrugado el corazón. Que hasta los actores y personas consideradas por el mundo como las más hermosas, el paso del tiempo les hace mella en la piel o en el rostro. Tampoco te enfoques en lo que puedas recibir de ese hombre, porque aunque lo material es importante para sobrevivir, no lo es todo. Si no, pregunta a personas que tienen todo lo material, pero les falta el calor de un hogar. No solo pienses en lo que podrías recibir de él, analiza y reflexiona en lo que tú puedes darle también a él.
Busca un hombre que a pesar de que existan otras mujeres mucho más bonitas que tú a los ojos de los demás, solo tenga ojos para mirarte a ti de esa manera distinta. Uno que cuando te caigas te ayude a levantar. Que cuando necesites donde recostar tus hombros te preste los suyos sin miedo al que dirán. Uno con el que puedas sentir paz y seguridad. Que te de confianza para luchar por los sueños personales que quieras lograr. Uno que sea considerado no solo contigo, sino con tus familiares, amigos y semejantes. Un hombre que no tema ensuciarse las manos si es para ayudar a otros. Uno que respete a otras mujeres, no de esos que se pasan alardeando de cuántas conquistas han logrado hacer en su vida. Uno que tenga temor de Dios. Y cuando diga temor de Dios, hablo de esos que con sus acciones y vidas lo demuestran, porque hay muchos que dicen ser, gritan y alardean y están más huecos y vacíos. Como dice el refrán: "mucho ruido y pocas nueces". Créeme que en el mundo debe existir alguien perfectamente imperfecto que se acople y ajuste a tus sentimientos y corazón. Solo, aprende a mirar bien, porque como decía el principito: "lo esencial es invisible a los ojos, solo se mira bien cuando se mira con el corazón". Quizás esta frente a tus ojos, pero por andar concentrada en otros lugares, cosas o personas, no te has dado cuenta que tienes un diamante justamente al frente de ti.
Con amor y respeto,
Brendaliz Avilés
Brendaliz Avilés
miércoles, 29 de marzo de 2017
Pasos que dejan huellas
Cuando sientas y pienses que nada tiene valor y sentido.
Recuerda que... Cuando caminas con propósitoesos pasos van dejando huellas. Que cuando forjas tu propio camino, es probable que estés marcando la ruta que otros podrán continuar. Que descansar o detenerse en el camino a veces es necesario, pero que nunca puedes dejar de intentar. A veces sentimos perder el camino, pero luego lo podemos volver a encontrar. ¡Camina, que paso a paso
podrás llegar!
Por: Brendaliz Avilés
miércoles, 8 de marzo de 2017
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MIS PLANES SON MEJORES QUE LOS TUYOS
Escrito para: http://www.EscritosdelSilencio.blogspot.com Ojo: Cuidado con el plagio
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