viernes, 31 de julio de 2009

El Efecto Liberador que Trae el Perdón


El Efecto Liberador que Trae el Perdón


“Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu
ofrenda”. (Mateo 5:23-24)

Creo que todos hemos pasado por situaciones donde hemos herido y donde nos han lastimado a nosotros. La vida se forma y se conjuga de experiencias agridulces que nos enseñan y nos van capacitando para que crezcamos en sabiduría y amor.

Hay algo de lo que estoy convencida y en lo que me reafirmo cada día. He entendido que si yo le pido perdón a Dios todos los días de mi vida por errores o equivocaciones que cometo ya sea directamente hacia él o hacia mis semejantes; necesito entonces perdonar a los que me ofenden de igual forma.
Pero ahí es que está el detalle, a nuestra naturaleza humana y carnal no le es fácil perdonar y olvidar los agravios. Sin embargo si le es fácil olvidar lo que hizo cuando procedió de mal manera. Son ironías de la vida de las cuales tenemos que estar conscientes.

Cuando Pedro le pregunta a Jesús cuántas veces debe perdonar, que si hasta 7 veces. Pedro pensaba que esa cantidad era grande y misericordiosa. Sin embargo nos sorprende la respuesta inteligente de Jesús: “Pedro tú debes de perdonar hasta setenta veces siete”. Siempre recuerdo una canción que dice: “Amémonos de corazón, no de labios ni de oídos, para cuando Cristo venga nos encuentre apercibidos. Cómo puedes tu orar enojado con tu hermano, Dios no escucha la oración si no te has reconciliado”.
La recuerdo cada vez que surge un incidente en donde alguien sin querer o queriendo me lastima, y también cada vez que yo misma cometo un error.

Y es que el pecado nos aparta de la comunión con Dios. Cuando albergamos en nuestros corazones resentimientos y malos sentimientos. Cuando permitimos que las raíces de amargura se aniden en nuestro ser, nos exponemos a vivir una vida de infelicidad y más aún superficial. El mejor ejemplo lo vemos en Jesús quien pese a todo lo que tenía que sufrir muriendo en la Cruz del Calvario, lo hizo de manera incondicional para ofrecernos una sanidad total del alma.

Hace algún tiempo atrás un amigo muy estimado y querido por mí, me hirió y lastimó de una manera que jamás pensé que lo haría. Cuando esto pasa, no sé si a ti, pero muchas veces se nos activan los mecanismos de defensa. Y en nuestras propias fuerzas quisiéramos defendernos y pelear las batallas. Pero hay batallas que aunque parecen humanas son espirituales y tenemos que dejar que el Señor a través de ellas nos enseñe cómo proceder y reaccionar. Este amigo y yo nos distanciamos. Y aunque tratábamos de actuar lo más normal posible, había una pared invisible, un muro de contención que impedía que la comunicación fluyera.

Estuve orando y presentando esta situación al Señor durante muchos días, alrededor de 3 ó 4 meses y no veía ningún tipo de mejoría. Clamé al Señor porque conozco su palabra y dije: “Señor tienes que encargarte de esta situación porque ya me es incómoda. Uno no puede vivir la vida y ser feliz de esta manera”. Ya hacía mucho tiempo yo había perdonado a este amigo, pero notaba en él una indiferencia y un cambio tan grande. Más siempre he creído que cuando uno confía y espera un mover del Señor repentino, él sorpresivamente actúa para recordarnos que si está muy atento a lo que le decimos, pero que las cosas son en su tiempo y no en el nuestro.

Así que este lunes, siendo ya casi la media noche, recibí un mensaje de texto, donde este amigo me pedía que si estaba despierta lo llamara porque tenía que hablar conmigo. Mi corazón tembló pero también sentí una paz. Esa paz que sobrepasa todo entendimiento. Efectivamente, ese día mi amigo me pidió perdón y yo también se lo pedí a él. Escuché todo lo que él quiso decirme y él escuchó también lo que yo quería hablar. Precisamente como lo pensé, así fue, porque él dijo: “yo ni siquiera podía orar bien con toda esta situación, esto no me permite estar bien en ningún área de mi vida”. Entonces entendí claramente las palabras que dice el coro y que también dice la Biblia.
¡Qué paz siente el corazón cuando armoniza con Dios y con sus semejantes! Hubo lágrimas, hubo sinceridad, pero más que todo hubo perdón. Y el perdón es una actitud, es algo que tú concedes a una persona o que una persona te concede a ti aún sabiendo que eres culpable. ¿Acaso no fue eso lo que hizo Jesús en la cruz cuando a todos nos redimió con su preciosa sangre? El se sintió bien y yo me sentí mejor aún. Porque es que la vida es demasiado breve para perderla en discusiones, contiendas, malos entendidos y palabras vanas.

Amigo querido que me estás leyendo, hoy te pregunta el Señor, no yo, que a quién debes perdonar o más aún a quién debes pedirle que te perdone. Te recuerda el daño que hace y como corrompe el alma los celos, las envidias, los chismes, las contiendas y el odio entre muchas otras cosas. Con ese equipaje tan pesado no se puede llegar al cielo. Pero tú puedes vaciar tus maletas de ese equipaje innecesario y llenarlo en cambio de cosas que si necesitas. Verás como te sentirás liviano. Cuando ejerces el perdón independientemente de lo malo que te hayan hecho, quien recibes bendición eres tú. Quien se siente liviano y renovado eres tú. Quien puede sonreír sin temor y sentirse libre como el viento eres tú. Yo sé que no siempre es sencillo, pero Dios puede remover los escombros de tu corazón y de tu vida. Si tu se lo permites él con su grúa celestial quita lo que no le agrada de tu vida o lo que está impidiendo tu progreso para que puedas vivir una vida cerquita y en perfecta comunión con él.

Autora: Brendaliz Avilés

Frase Sobre Dudas e Indecisión




"Si llenamos nuestra mente con dudas, seremos indecisos.

Si llenamos nuestra mente con preguntas nos tornaremos escépticos.

No todas las preguntas tienen respuesta de este lado de la eternidad.

Dios anhela que cada uno de nosotros tenga una nueva y vital experiencia con él. Anhela tener una amistad espiritual con nosotros".


Autor: Mark Finley


Estas han sido unas palabras que han bendecido mi vida en diferentes momentos y situaciones. Que nos confortan a seguir confiando y ejerciendo nuestra fe. Que nos instan a desarrollar una confianza con el Padre Celestial y más que eso a establecer una relación de amistad íntima. Permita el Señor que estas palabras conforten y alienten tu vida si estás pasando por un momento de indecisión o si las dudas han tocado tu puerta.


En el amor del Señor,


Brendaliz

miércoles, 29 de julio de 2009

Esto También Pasará


Esto También Pasará...


Querido Señor:


¡Qué consolador es saber que ésto también pasará, aunque mi mente y corazón están atribulados en este momento!


Seré paciente y estaré lleno de fe, sabiendo que Tu Espíritu está trabajando a través de todas las condiciones de mi vida.


Esperaré imperturbable y confiado, ignorando las apariencias y descansando en la seguridad de que Tú serás mi guía, mi guardián.


Gracias Señor, sé que nada es imposible. Todas las condiciones serán justas y buenas en el momento adecuado.


¡Y yo lo sabré!


Desconozco el Autor

viernes, 24 de julio de 2009

Cuando las Emociones son más Fuertes que la Razón y el Amor Hacia Dios


Cuando las Emociones son más Fuertes que la Razón y el Amor Hacia Dios

No cabe duda que mientras estemos en esta tierra estamos sujetos a las pasiones. Nuestra carne busca alimentar las cosas efímeras y materiales. Pero tenemos que tener mucho cuidado cuando nuestras emociones nos convierten en personas volubles. Tenemos que estar conscientes de que si nos dejamos llevar por los sentimientos en todo momento seres como veleta u hoja que lleva el viento hacia cualquier parte.

Una historia que llama mi atención de manera relevante es la de Sansón. Es ver cómo un gran hombre de Dios pierde un futuro brillante por vivir sujeto a sus deseos y a sus pasiones momentáneas. El libro de Jueces, capítulo 16:15-20 relata lo siguiente: “Y ella le dijo: ¿Cómo dices: Yo te amo, cuando tu corazón no está conmigo? Ya me has engañado tres veces, y no me has descubierto aún en qué consiste tu gran fuerza. Y aconteció que, presionándole ella cada día con sus palabras e importunándole, su alma fue reducida a mortal angustia. Le descubrió, pues, todo su corazón, y le dijo: Nunca a mi cabeza llegó navaja; porque soy nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí, y me debilitaré y seré como todos los hombres. Viendo Dalila que él le había descubierto todo su corazón, envió a llamar a los principales de los filisteos, diciendo: Venid esta vez, porque él me ha descubierto todo su corazón. Y los principales de los filisteos vinieron a ella, trayendo en su mano el dinero. Y ella hizo que él se durmiese sobre sus rodillas, y llamó a un hombre, quien le rapó las siete guedejas de su cabeza; y ella comenzó a afligirlo, pues su fuerza se apartó de él. Y le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti! Y luego que despertó él de su sueño, se dijo: Esta vez saldré como las otras y me escaparé. Pero él no sabía que Jehová ya se había apartado de él.

Sinceramente yo me pregunto cómo es posible que Sansón no se diera cuenta de que Dalila lo estaba engañando. Cómo fue que no analizo que “casualmente” cada vez que ella le preguntaba de dónde provenía su fuerza y él le decía una mentira, llegaban los filisteos a atacarlo. ¿Hasta que punto el amor hacia esa mujer lo había enajenado de la realidad? Dalila era una mujer muy astuta, tenía sus mañas, no fue en vano que aquellos filisteos la habían contratado para que lograra “desarmar” al fuerte Sansón. Algo me dice que a Sansón en esos momentos le faltaba comunión con Dios. ¿Por qué cómo te explicas que no pudiera darse cuenta de lo que estaba pasando? Él descubrió su gran secreto, desarmo su corazón a una enemiga que él pensaba que lo amaba. ¡Cuán engañoso es nuestro corazón! Así como Dalila fue persistente, el enemigo es constante y paciente. Él vigila cualquier oportunidad para tratar de arrebatarnos aquellas cosas hermosas que Dios ha depositado en nuestras vidas. Se presenta a nuestras vidas de manera engañosa y sutil. Busca algo que llame nuestra atención y lo coloca en bandeja de plata.

¡Qué tristeza tan grande me da! Pensar que un héroe que pudo haber marcado de forma más grande y más positiva la historia, queda ciego, es escarnecido y burlado. Y termina muriendo junto con sus enemigos. Pudo haber muerto lleno de canas, de hijos, de muchas más grandes historias de fe. Pudo haber realizado muchas más grandes proezas si tan solo hubiera cuidado su corazón y no hubiera revelado su gran secreto a la persona equivocada. Pero Dios es tan grande que no nos oculta la historia de estos grandes hombres que existieron. Nos cuenta sus victorias y sus derrotas, para que conozcamos a lo que estamos expuestos y evitemos caer en la trampa. Hay momentos en que es mejor correr. No por cobardía sino por precaución.

Por eso querido lector, ten cuidado por la senda en que andas. No te vaya a pasar como a Sansón que ni cuenta se había dado de que el espíritu de Jehová se había apartado de él. El chico o la chica pueden lucir muy apuestos, pero tal vez, no sea la persona que Dios tiene para ti. Aquella oferta parece tentadora, pero te puede apartar de un plan mucho mejor. Es posible que aquello que parezca una puerta sea una gran trampa. Por eso es necesario que tengas una vida devocional con Dios. Que no te apartes ni a derecha ni a izquierda. Porque en esta vida puedes tratar de engañar a mucha gente, pero a Dios jamás. Porque puedes pensar que nadie te ve, pero a tu conciencia no la puedes callar. Dios nos ha dado sabiduría y es para que la utilicemos bien. Es significativo sentir, pero también es de vital importancia evaluar nuestras decisiones, que nos pueden evitar grandes disgustos.

Autora: Brendaliz Avilés

Palabras que Transforman


Palabras Que Transforman

Cada cosa que acontece en nuestras vidas nos marca de manera positiva o negativa. Puede producir en nuestro interior innumerables sentimientos y pensamientos. Causa huellas de amor o cicatrices de dolor. Cada palabra que alguien pronuncia puede producir muerte, vida o resurrección. Declaramos o confesamos bendición o maldición. Y aunque muchas veces queramos ser inmune a las cosas que nos dicen, no podemos negar que en nuestra humanidad, muchas de ellas nos afectan. Sobre todo cuando esas cosas que hablan son falsedad y mentira.

La Biblia dice lo siguiente sobre esto en el libro de Mateo 5:10-12,
“Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros”.

Pero hay que reconocer que no es fácil soportar situaciones así y mucho menos las recibimos en nuestras vidas con alegría y como bendición. De hecho sentimos indignación, molestia, tristeza y tantas emociones encontradas. Nos preguntamos: “¿por qué a nosotros?”

Sin embargo no quiero que al leer esto te enfoques en aquellas palabras que te hirieron o lastimaron. No quiero que pongas tu atención en esas frases hirientes que hasta el día de hoy recuerdas con infelicidad, que te agobian y que aún causan inseguridad en ti aunque seas considerado una persona de “éxito” para los demás. Tal vez esas palabras fueron el motor que te impulsaron a que demostraras al o los que las pronunciaron que estaban equivocados respecto a ti.

Si quiero que pienses en todas esas palabras y frases hermosas que Dios ha dicho sobre ti. Aquellas que lograron recomponer tu corazón cuando estuvo hecho añicos. Esas que renovaron tu espíritu cansado o que despertaron en ti los sentimientos más bellos. Ese: “eres especial para mí”, “te quiero y te guardo como a la niña de mis ojos”, “instrumento útil me eres”, “tú puedes”, “yo voy a ti”, “no te rindas ni desmayes porque yo estoy contigo”, ese “tu vales mucho y me importas”. Esa frase que te ha sustentado en el desierto o que en momentos de grandes pérdidas han permitido que no enloquezcas. Tal vez un “¡Dios te bendiga, no estás solo!, “lograrás salir hacia adelante”, “el que persevera alcanza”, “yo soy tu Dios quien te sostiene, te guía y te dice no temas”. Ese importante “aunque tu padre, madre, amigos o seres queridos te abandonaren, yo nunca te abandonaré”. Si analizamos, pensamos, recordamos y reflexionamos, encontraremos que son tantas las palabras hermosas que Dios ha depositado sobre nuestras vidas. Han sido muchas las situaciones en que ha utilizado a las personas que menos te imaginas, la canción que menos pensabas, el libro que menos leías y que ha traído cientos de señales para hacerte sentir que su presencia está contigo todos los días de tu vida y que su amor nunca se acorta, sino que se acrecienta con cada día que pasa.

Son esas palabras hermosas y sus promesas las que han dado luz a tu existir y han alumbrado las tinieblas. Las que has abrazado y cobijado en tu alma. Las que recuerdas cuando nada parece tener sentido o cuando nadie cree que podrás lograrlo. Son ellas las que han sido claves y determinantes cuando has emprendido nuevos proyectos, o cuando la duda ha querido visitarte. Son esas palabras que han modificado tus hábitos de conducta, que te han hecho crecer, dar frutos, ser mejor persona, sentirte diferente. Son las que te han dado un valor exclusivo como hijo de Dios, las que te han hecho sentir aceptado cuando el mundo te ha dicho “no”. Quien oye las palabras de Jesús, jamás vuelve a ser igual. Porque ese toque especial sin igual solo es Dios quien lo puede dar y sus palabras y promesas nadie te las puede quitar.

Autora: Brendaliz Avilés

PD. Interesante, no vemos las palabras de forma tangible, pero que poder ejercen sobre nuestras vidas. Dan aliento, amor y esperanza y se sienten tan fuertes y tan dentro de nuestro corazón.

miércoles, 22 de julio de 2009

Tan solo Porque...



Tan Solo Porque...


No sé si alguna vez has tenido la oportunidad de mirar el área donde se compran tarjetas o postales para regalar. Hay muchas secciones y motivos diferentes, pero no sé si te has podido percatar de que hay unas tarjetas diseñadas con una frase que dice: "Solo porque...". Esta frase indica que no hay un ningún motivo especial o fecha especial que se esté celebrando en ese momento. Esa tarjeta la compras como quien dice solo porque sí. Únicamente porque pensaste en tener un detalle hermoso con esa persona que amas, estimas, aprecias, valoras o que tal vez está pasando por una situación un poco difícil y quieres hacerle sentir tu apoyo incondicional.


Pues "solo porque sí", te daré algunas razones por las que debes sonreír:


Solo porque eres creación hermosa de Dios y te diseñó con motivos y razones particulares...


Solo porque está en tu corazón infundiéndote nuevos alientos y fortaleciéndote para que puedas seguir la ruta que te conducirá al éxito.


Solo porque tienes familiares y amigos que a pesar de tus defectos te aceptan como eres e intentan que te concentres en lo mejor de ti.


Solo porque hoy puedes respirar y si respiras eso quiere decir que tu corazón está latiendo, y si late eso significa que estás vivo.


Solo porque hoy tuviste algo que comer y un techo donde descansar.


Solo porque hay abrazos y hay sonrisas aún en medio de momentos críticos.


Solo porque pudiste bañarte y tienes ropa para vestir.


Solo porque puedes oler el perfume de las flores o el aroma de la gente que quieres.


Solo porque escuchas desde el más mínimo ruido hasta la más hermosa melodía.


Solo porque puedes mirar y observar todo cuanto quieres.


Solo porque mediante tu voz puedes expresar lo que sientes y porque puedes utilizar tu mente para pensar.


Debes analizar y realizar que solo por el hecho de que sabes leer, este mensaje llega hasta en ti (y en caso de que no sepas leer alguien te lo esta leyendo).


Tan solo porque hoy es hoy y estás viviendo el presente debes sentirte agradecido. Porque el hoy, el regalo del presente es algo maravilloso y se llama vida.


Autora: Brendaliz Avilés

martes, 21 de julio de 2009

CLAMOR DE LA VASIJA AGRIETADA



Clamor de la Vasija Agrietada

Señor:

…Y yo que pensaba que ya estaba terminada. Que finalmente mis matices y forma eran de la manera que tú querías que fueran. Pero hoy transitando por el desierto agrietada y ya casi sin fuerzas, comprendo que me has traído de vuelta al taller, a la alfarería. Siento como si ya no pudiera soportar más. El calor carcome mi alma, me asfixia y me deja casi sin energías. Este dolor que siento es indescriptible y este silencio tuyo me llena de muchas preguntas. Pero sé que si me has traído hasta aquí es para encontrarte conmigo, para que yo pueda conocerte más.

Sé que he vuelto al taller para ser reconstruida y por ende perfeccionada. Sé que este silencio significa que confías en que soportaré los incidentes y adversidades. Tu has determinado que yo crezca en ti, pero que mengue mi ego, independencia o autosuficiencia. Tú no quieres que las circunstancias me cambien, más bien pretendes que yo cambie a las circunstancias asida de tu mano, contando con tu poder. Por mi bienestar, tú deseas que mejore mi conducta y que bajo el fuego mi carácter sea modificado y renovado.

Yo me someto porque te amo y este amor hacia ti es superior a mis fuerzas y más profundo de todo cuanto pueda imaginar. En reverencia y humillación pido que me fortalezcas y me rescates de todo mal. Que esa infinita gracia tuya me acompañe cada día de mi vida y yo pueda crecer en sabiduría, paciencia, santidad y amor. No deseo otra cosa que hacer tu voluntad porque he entendido que lejos y fuera de ti no hay absolutamente nada. Mi corazón te desea fervientemente. Tú eres la llama que habita en mí. Dame fuerzas para encarar y no desertar en la batalla. Porque yo anhelo ser esa vasija hermosa y útil que puedas usar con humildad grandemente. Deseo que cuando me mires desde el cielo puedas sentirte orgulloso y puedas sonreír al saber que lo estoy haciendo bien.

Autora: Brendaliz Avilés

MIS PLANES SON MEJORES QUE LOS TUYOS

Escrito para: http://www.EscritosdelSilencio.blogspot.com Ojo: Cuidado con el plagio