viernes, 8 de marzo de 2013

Para ti Mujer




Querida Mujer:   

¿Qué flor podría compararse con tu belleza o superar tu exquisita fragancia sutil y delicada?  ¿Qué joya hay en el mundo que pueda igualarse con tu brillo y valor?  No existe un astro en el firmamento que pueda asombrar e impresionar de la forma en que solo puedes hacerlo tú.  Eres más delicada y frágil que el cristal, pero a la vez posees una fortaleza interior difícil de encontrar.

Cualquier corona se engalanaría de llevarte puesta sobre tu cabeza porque eres princesa y también eres reina.  Eres más dulce que la miel y la azúcar, mucho más clara que el agua y tienes más calidez en tu alma que los mismos rayos del sol.  Dios te concedió el privilegio de llevar vida en tu vientre y te ha bendecido otorgándote inteligencia y sabiduría.

Mujer, tú estás en el corazón de tu Creador, pues él con sus manos te formó.  Eres refrescante como la brisa, arropas y envuelves fuertemente como las olas del mar.  Tus ojos son más preciosos que los diamantes y los luceros del cielo.  Eres sencilla, pero a la vez sofisticada, fascinante y de toda la creación eres armonía y luz.  Eres talentosa y en tu destino la palabra victoriosa y triunfadora está escrita.  No hay tesoro en el mundo con el que puedas ser pagada, ni comparada, porque tú estima y tu valor sobrepasa a todo lo existente en este mundo.  De los poemas eres inspiración y de la música eres canción.  Con tu alegría inspiras y cautivas, querida mujer, de Dios eres una obra excelsa y maestra.  ¡Feliz Día Internacional de la Mujer!

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Especialmente Para: www.brendalizaviles.com
Fecha: 8 de marzo de 2013.

Mensajitos de Bendición


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martes, 5 de marzo de 2013

CUANDO LAS AGUAS SE AGITAN ES PORQUE DIOS SE ESTÁ MOVIENDO

Cuando las Aguas se Agitan es Porque Dios se Está Moviendo
“Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda”. (San Juan 5:5-8)Aquel hombre llevaba 38 años paralíticos. Todos los días se dirigía al estanque que había en Betesda esperando que un milagro aconteciese en su vida. Era una multitud la que sabía que de tiempo en tiempo un ángel descendía y agitaba el agua. Pero solo se sanaba el primero que cayera en el estanque.

No era fácil para un paralítico moverse hasta el estanque o encontrar a alguien lo suficientemente rápido que lo ayudará a alcanzar su milagro.
Y así como este hombre muchas veces nosotros necesitamos la intervención de Dios en nuestras vidas. En algunas ocasiones tratamos de refugiarnos en personas, así como este hombre esperaba a que alguien tuviera misericordia de él y lo moviera en el preciso momento cuando la gloria de Dios se manifestaba. Tristemente nunca llegaba a tiempo para recibir lo que tanto anhelaba. Imagino su corazón triste y apesadumbrado. Cansado por la espera de tantos años, ya casi agotado y sin fe, pero con una esperanza que le hacía pensar que el cualquier momento algo podría suceder.

Y un día cuando menos lo esperaba, sucedió algo muy extraordinario. Porque el mismo Jesús pasó por donde él estaba conociendo que tenía una necesidad. Jesús se encargó de saber cuánto tiempo llevaba este hombre padeciendo de esa parálisis y fue personalmente donde él.
Dios dijo la palabra y al momento fue hecho el milagro. No tuvo que esperar a que las aguas volvieran a agitarse, ni tampoco a que alguien lo empujara hasta el estanque.

Tú que me lees en este momento, quiero que sepas que aunque posiblemente estás esperando simbólicamente que las aguas se agiten para recibir una respuesta a tu plegaria y nos has visto nada aún. Tal vez llevas muchos años siendo persistente, y aunque has esperado fielmente a que pase algo, todavía no ha sucedido. Quiero decirte que cuando parezca ya que nada tiene sentido, que cuando muchas veces sientas que nada va a pasar, es el momento en que Dios moverá sus aguas para provocar un milagro en tu vida.

Más allá, te diré que el mismo descenderá para atender su necesidad. Porque cuando él declara que es la hora y el momento de él intervenir en tu vida lo hará y nada ni nadie lo impedirán. No hay circunstancia, por más grande que parezca, que limiten su poder ni te aparten de lo que él ya ha declarado para tu vida.

Después de 38 años, aquel hombre se levantó y caminó. Dios no se había olvidado de él, Dios personalmente fue y le hizo saber con su acto de presencia que él siempre había estado y que aunque el proceso había sido largo, él estaba allí para bendecirlo, sanarlo, restaurarlo y glorificarse en su vida.

Y hoy te digo, si tu crees, al que cree todas las cosas le son posibles. Sigue esperando pacientemente, porque en su momento Dios intervendrá y recibirás lo que por tanto tiempo has estado esperando.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para:
www.brendalizaviles.com

APRESURA EL PASO

Apresura el Paso
¡Marcha, es hora de que camines!
Dirige tus pasos hacia lo que Él te ha ordenado.
Tú sabes bien qué es lo que tienes que hacer.
¿Por qué te has detenido?
No has sido llamado a estancarte, ni esconderte.
¡Tienes que florecer, tú misión es dar frutos, debes producir!
¿Quién te dijo que podías sepultar tus talentos?
No fue el hombre quien te llamó, ha sido Dios.
Y cuando Dios manda hay que obedecerlo.
¿Por qué has permitido que el enemigo te confunda?
¿Por qué has dejado que la opresión enlute tu alma?
¡No te desanimes! ¡Avanza! ¡Aligera tu paso y no te detengas!
Si te apresuras a llevar a cabo el plan de acción que Dios te ha encomendado, vas a ver su gloria y serás de bendición.
No es el momento de sentarte bajo un enebro,
e intentar tratar de ser indiferente a lo que sabes que estás sintiendo.
Esa llama que sientes arder en tu corazón es el Espíritu Santo,
te está inquietando, ¡muévete, no te quedes estático!
Tú sabes que él te está hablando, le has pedido señales,
y te las ha contestado.
Yo en obediencia esto he escrito, ahora te toca a ti aceptarlo y recibirlo.

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para:
www.brendalizaviles.com

En Dios Encontrarás




EN DIOS ENCONTRARÁS...

En Dios siempre encontrarás una
llave para abrir cada puerta.
Una oportunidad donde otros ven el final.
Una sonrisa por cada tristeza,
consuelo para cada lágrima.
Por cada derrota o una victoria,
y por cada fracaso, una lección.
Con Dios siempre habrá algo que puedas
comenzar o continuar hasta finalizarlo.
Un auxilio y refugio en medio de la
tempestad, además de una paz que
puede llegar a sobrepasar el entendimiento.
Con él a tu lado, siempre habrá una nueva
melodía que interpretar, una nueva
alabanza que brindar, una palabra que dar.
Habrán también nuevas páginas para
escribir nuevos episodios en el capítulo
de tu vida.  En Dios habrá descanso
cuando te sientas sin fuerzas.
Pasto y agua fresca donde puedas
recibir su sustento y alimento.
En Dios siempre encontrarás un
amor ilimitado e incondicional para siempre.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Especialmente Para: www.brendalizaviles.com

Hay preguntas que son contestadas

con el silencio. (By: Brendaliz Avilés)


lunes, 4 de marzo de 2013

Luna bajo un cielo estrellado




LUNA BAJO UN CIELO ESTRELLADO


En medio de un bosque tranquilo y cubierto de flores por doquier, bajo un cielo totalmente estrellado se encuentra Luna.  Sus manos tocan serena pero inspiradamente un piano del cual brotan notas armoniosas.  Suenan una y otra vez melodías de amor que parecen contar viejas historias maravillosas.  Luna puede tocar aún con sus ojos cerrados notas perfectas que pueden elevar y remontar a cualquiera hasta el lugar de sus sueños.
¿Pero en qué piensa Luna mientras interpreta tan maravillosamente con su piano?  ¿Acaso piensa en sus versos predilectos de amor?  ¿En la mirada de dos enamorados?  ¿En cuentos mágicos o sería quizás en sus propias nostalgias?  Hasta el momento nadie tenía respuesta a esas preguntas, porque Luna a nadie le contaba.  Todo lo guardaba para ella misma, para su corazón, para sus adentros, para su silencio.

Pero Luna lloraba por su amor perdido.  Hacia ya dos años que su novio había muerto en un trágico accidente justo en el día de su boda.  El día que se supone sería el más feliz para ambos, se oscureció como la noche y marcó de luto el corazón de aquella bella doncella.  Las ventanas de su alma podían ver belleza por doquier, pero hasta el momento no habían vuelto a ver pasar el amor por su avenida.  Nadie había logrado igualar o superar a su gran amor Leonardo.  Leonardo había sido tan galante, caballeroso, dulce, gentil, especial, tierno, delicado, paciente, pero sobretodo amoroso con ella.  Él le había enseñado a tocar el piano, había sido su maestro por muchos años.  

De hecho fue así como se habían conocido y como se habían enamorado.  Él tenía 10 años más que ella, pero su corazón era tan joven, él era tan encantador y cautivante que a ella no le había importado porque en él había encontrado todo lo que necesitaba y le hacía feliz.  De hecho, en ese bosque él le había declarado tímidamente su amor.  Un amor que había ocultado por espacio de dos años por temor a que ella lo rechazara.  Lo que Leonardo desconocía es que ella había estado enamorada de él un año antes que él fijara sus ojos en ella.  Pero Luna fue tan discreta que solo espero pacientemente a que él le confesara sus sentimientos.  Y cuando el por fin lo hizo ella se sintió la mujer más dichosa del mundo.  ¡Lo amaba y era amada por él!

¡Cuánto vacío, cuánta soledad y tristeza sentía Luna sin su preciado amor!  Habían pasado dos años, pero para ella aún parecía que había sido ayer.  Esa nostalgia que sientes cuando pierdes algo muy valioso no se había ido de su pecho.  Por eso tocaba el piano tan magistralmente, porque aquellos que aman siempre hacen las cosas con el más puro, grande y sincero amor.  Porque aún cuando estén tristes, brota pasión de cualquier tarea que realicen.  

Había muchas parejas a su alrededor profesando y jurándose amor eterno mientras ella tocaba su piano.  Pero de repente en medio de todas esas parejas, se levantó Sebastián, casi por inercia, siguiendo un impulso de su corazón.  Se acercó tiernamente a Luna y le habló unas palabras al oído.  Acto seguido, ella se levantó y ambos caminaron en medio de todos los que estaban allí presentes, quiénes sorprendidos se preguntaban unos a otros qué habría pasado.

Lo que aquellas personas no sabían y que Luna ignoraba, era que Sebastián había estado oculto observándola por espacio de un año y medio.  Él la había visto llorar incontables veces, la había visto morderse los labios de coraje impotente ante su pérdida.  Había observado cómo muchas veces corrió por todos lados frustrada de dolor y eso había conmovido totalmente su alma.  Se había dado a la tarea de investigar qué era lo que le había pasado y había descubierto y conocido de cerca su triste historia.  Estuvo con ella como un guardián invisible, muchas veces siguió sus pasos en medio de la noche, pero tal era el dolor de Luna que no lo había descubierto.  

Muchas veces quiso intentar acercarse a ella, pero no quería asustarla, ni interrumpirla, así que por todo ese tiempo decidió ser un testigo silente del dolor de Luna.  Sin embargo, esa noche en especial sintió que ya era el momento de que Luna volviera a retomar las riendas de su vida.  Era necesario que ella volviera a sonreír de felicidad y a darse una nueva oportunidad en el amor.  Así que se había atrevido a pararse en medio de todas aquellas personas y le había susurrado al oído las siguientes palabras a aquella hermosa mujer: “Luna ya es hora, déjalo ir, él permanecerá en tu recuerdo para siempre, pero también él desearía que hicieras tu vida y fueras feliz, que tocaras para alguien más.  ¿Podrías tocar ese piano para mí?  Ven, tómame de la mano, yo te conduciré por el camino de vuelta al amor”.

Y por primera vez en aquellos dos años, Luna experimentó una paz en su corazón y una seguridad.  Sintió que era el momento de volver a vivir algo nuevo, de pensar en ella, de volver a reír a carcajadas.  No sabía quién era aquel joven que le hablaba y la tomaba de la mano, pero sentía que lo conocía de mucho tiempo.  En su corazón ella habló unas palabras de despedida para su amado Leonardo.  Él siempre sería el gran amor de su vida, el hombre que la había enseñado a amar incondicionalmente.  Y sabía dentro de su corazón que Leonardo hubiera querido que ella siguiera viviendo su vida y encontrara un nuevo amor.  Ella no sabía si aquel joven sería su amor, pero al menos sentía algo diferente al estar a su lado y eso era una buena señal.

Ahora tocaría su piano para alguien que le había pedido que tocara para él.  Nuevamente tomaría la mano de alguien que mostraba un interés especial por ella.  Se detuvo un momento, miro las estrellas que brillaban en el cielo, lanzó un beso al aire, secó sus lágrimas, sonrió y siguió caminando.  Un nuevo capítulo comenzaba a escribirse en el libro de amor de su vida.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Exclusivamente Para: www.brendalizaviles.com

Testimonio: Regalos del Señor

Bendiciones a todos los lectores de esta humilde página. En esta ocasión comparto con ustedes un hermoso testimonio que dos amigas de Argentina me hicieron llegar. Espero aumente su fe y llegue a sus corazones. Con amor, Brendaliz

REGALOS DEL SEÑOR

En esta oportunidad quiero compartir con ustedes mis hermanos en la fe un hermoso testimonio. Un regalo inesperado que hace pocas horas el Señor,  me regaló.

Hace varios días estaba muy  preocupada por la economía.

Estoy pasando por una etapa de escasez  por estos últimos dos  meses y debo confesar que luego de una bendición importante en este último año, me asustó mucho la idea de pasar limitaciones en esa área,  hasta que Dios abra otra puerta de trabajo.

Tantos milagros hizo Dios en mi vida que yo sé que esta prueba es una más que necesito enfrentar.

Orando y clamando a Dios esperé…

En mis pensamientos le pedí  a Dios que multiplique el dinero que yo tenía,  porque los compromisos de cuentas para pagar eran muchos.

En un sobre blanco tenía un determinado dinero que Dios sabe no era mucho,  y hoy antes de salir de mi casa a hacer las compras fui a buscarlo para retirar algo. Cuando lo abrí me sorprendí porque estaba la misma pila de billetes que yo había dejado y al lado había una pila nueva separada del otro fajo. Impresionada,  llamé a mi hermana y le mostré el sobre y ella se emocionó mucho y  juntas entendimos que ese dinero no estaba horas antes y que sin lugar a las dudas era un  regalo de Dios.

Qué puedo decir de Dios? Qué puedo contarles de mi caminar con Dios?

Que Dios es lo más maravilloso y hermoso que tengo en mi vida.

Saber que el Soberano Dios me ama, me cuida, y me bendice a cada instante de mi vida, me llena de paz y de confianza.

Disfruto mucho de cada milagro. No importa si el milagro es bien pequeño o muy grande, lo verdadero importante es que Dios responde a la oración de los justos y se ve su intervención cuando experimentamos el milagro.

Padre Dios,

Hermoso eres! Cuán grande es tu misericordia para los que te aman!

Reconozco que no puedo vivir sin ti.

Te doy gracias por escuchar mis oraciones, por leer mis pensamientos y por haberme regalado hoy este milagro.

Sé que Tú eres mi sustento y que ninguna situación por más dramática que parezca,  me podrá amedrentar, porque en Ti está la salida. Para Ti Señor no hay nada imposible. Hoy hiciste aparecer billetes en ese sobre, y cada día veo más tu mano de poder en mi vida.

Te amo Padre Santo y te doy gracias por ocuparte de mis asuntos.

Gracias Señor por regalarme este milagro y que yo pueda compartirlo con mis hermanos en Cristo.

Siempre te buscaré con todo mí ser. Porque sedienta estoy de tu presencia.

Manda tu gloria Señor y abre los cielos porque tu pueblo necesitado está de Ti.

Amén!!!


Autora: M. Fernanda S.
                                                                              feryflorparacristo@hotmail.com



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Escrito para: http://www.EscritosdelSilencio.blogspot.com Ojo: Cuidado con el plagio